En un escenario de dificultades para la actividad yerbatera, más de 30 marcas vinculadas a pequeños productores, cooperativas y emprendimientos de Misiones participan este fin de semana de MATEAR 2026, la exposición nacional dedicada a la yerba mate que se desarrolla este sábado 17 y domingo 18 de octubre en el predio de La Rural, en Buenos Aires.
La presencia de las firmas misioneras tiene un objetivo que va más allá de mostrar sus productos: conseguir nuevos consumidores, ampliar los canales de venta y establecer contactos comerciales que permitan mejorar las posibilidades de comercialización, especialmente para aquellos emprendimientos que cuentan con sus propias marcas, pero enfrentan dificultades para llegar a mercados de mayor escala.
La feria reúne a 77 marcas de yerba mate de distintos puntos del país, según informó el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), y constituye una oportunidad para que pequeños establecimientos compartan espacios de exhibición con empresas de mayor trayectoria y presencia comercial.
Entre las marcas misioneras que participan se encuentran Perutí, Yerbal Viejo, Zapeca, Oremabé, Saltos del Moconá, Grapia Milenaria y Lapacho Rosa, además de otras cooperativas y emprendimientos que buscan ampliar su presencia fuera de la provincia.
El desafío de vender más allá de Misiones
Para los pequeños productores que avanzaron hacia la elaboración y comercialización de yerba mate con marca propia, llegar al consumidor final representa un desafío diferente al de producir y entregar hoja verde.
La industrialización, el envasado, la distribución y la construcción de una marca requieren recursos, organización y canales comerciales que no siempre están al alcance de emprendimientos de menor escala.
En ese contexto, la venta directa aparece como una alternativa para reducir la distancia entre quienes producen la yerba y quienes la consumen, aunque no elimina los costos vinculados con la elaboración, el transporte y la comercialización.
La participación en MATEAR busca precisamente facilitar ese contacto. Durante las dos jornadas, las marcas pueden presentar sus productos, explicar sus características y dar a conocer sus procesos de elaboración ante consumidores y potenciales compradores.
El subsecretario de Asuntos Yerbateros del Ministerio del Agro y la Producción, Ricardo Maciel, destacó la importancia de generar estos espacios de vinculación directa, donde los productores y las cooperativas pueden mostrar el origen de sus productos y las particularidades que los diferencian dentro del mercado.
La expectativa es que la exposición contribuya a abrir oportunidades comerciales que puedan sostenerse después de la feria, aunque todavía no existen resultados que permitan anticipar cuántos acuerdos o ventas podrán concretarse.
Una estrategia que también apunta a mercados externos
La búsqueda de nuevos destinos comerciales no comenzó con esta edición de MATEAR.
En septiembre, PRIMERA EDICIÓN informó sobre una experiencia de comercialización conjunta que permitió a 14 marcas misioneras de yerba mate concretar un envío a Nueva Zelanda, mediante una estrategia de articulación entre emprendimientos que buscaban acceder a un mercado internacional. Entre aquellas firmas figuraban algunas que ahora participan de la exposición en Buenos Aires, como Grapia Milenaria, Lapacho Rosa, Yerbal Viejo y Saltos del Moconá.
Aunque se trata de iniciativas diferentes, ambas experiencias muestran la búsqueda de alternativas comerciales por parte de pequeños elaboradores que necesitan ampliar sus mercados para sostener y desarrollar sus emprendimientos.
En el caso de MATEAR, la prioridad está puesta en el contacto con consumidores del mercado argentino, donde las marcas regionales deben competir por visibilidad, distribución y espacios de venta.
Espacios compartidos para facilitar la participación
Uno de los obstáculos que enfrentan los emprendimientos pequeños al participar de exposiciones nacionales es el costo que implica trasladar productos, montar espacios comerciales y permanecer durante varios días fuera de su lugar de origen. En esta edición, el INYM informó que cubrirá el costo de los stands que pone a disposición de los establecimientos yerbateros participantes.
La medida busca facilitar el acceso de productores y pequeñas industrias a una feria que concentra marcas, emprendedores y consumidores de diferentes provincias. La participación misionera también cuenta con el acompañamiento del Ministerio del Agro y la Producción, en articulación con otras áreas del Gobierno provincial.
El espacio de Misiones se presenta bajo el concepto “Misiones, donde nace el mate” y reúne propuestas vinculadas con la producción primaria, la industrialización, la gastronomía regional y el turismo.
Además de los productos yerbateros, la presentación incorpora preparaciones tradicionales como mandioca y chipitas, junto con elementos que buscan mostrar la relación entre el cultivo de la yerba mate y el territorio donde se desarrolla la actividad.
El valor agregado como alternativa
La participación de pequeñas marcas en este tipo de encuentros también pone de relieve una de las estrategias que distintos productores buscan desarrollar: avanzar en la cadena comercial y no limitar sus ingresos a la venta de materia prima.
Contar con una marca propia permite intervenir en etapas posteriores del proceso productivo, desde la elaboración y el envasado hasta la comercialización. Sin embargo, ese recorrido también exige inversiones y capacidad para sostener una oferta regular.
El desafío no consiste solamente en producir yerba mate con identidad propia, sino en conseguir que esos productos encuentren compradores y puedan mantenerse en el mercado.
Por eso, más allá de la exposición y la posibilidad de realizar ventas durante el fin de semana, uno de los resultados relevantes será determinar si las marcas participantes logran establecer nuevos vínculos con distribuidores, comercios y consumidores.
MATEAR permanecerá abierta este sábado y domingo, de 12 a 20, en el Pabellón Ocre de La Rural.
Para los emprendimientos misioneros, la feria representa una oportunidad de visibilidad comercial en medio de las dificultades que atraviesa la cadena yerbatera. La posibilidad de transformar esa presencia en ventas sostenidas y nuevos mercados será la verdadera medida de sus resultados.






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