El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a respaldar la disciplina fiscal alcanzada por el Gobierno argentino, pero dejó en claro que considera necesario avanzar hacia una nueva etapa de reformas para sostener ese resultado. Esta vez, el foco quedó puesto sobre el sistema tributario: el organismo reclamó reducir beneficios y exenciones impositivas, normalizar los impuestos sobre los combustibles y reemplazar gradualmente aquellos gravámenes que considera distorsivos por fuentes de recaudación más estables.
El planteo fue formulado por Era Dabla-Norris, subdirectora del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI, durante las reuniones anuales que el organismo y el Banco Mundial realizan esta semana en Bangkok, Tailandia.
La funcionaria consideró que la disciplina fiscal fue un “pilar fundamental” del programa de estabilización de Argentina, pero sostuvo que el equilibrio de las cuentas públicas debe complementarse con modificaciones estructurales destinadas a mejorar tanto la eficiencia tributaria como la calidad del gasto. Entre los cambios mencionados ubicó la reducción de los denominados gastos tributarios, es decir, tratamientos diferenciales, deducciones, exenciones y otros beneficios que implican que el Estado deje de percibir recursos que obtendría bajo el régimen general.
Dentro de ese universo, “eliminar los gastos tributarios, o reducirlos, en particular las exenciones del IVA”, fue una de las reformas que mencionó para la Argentina. También incorporó entre las prioridades la necesidad de “normalizar los impuestos a los combustibles”.
El planteo abre una discusión sensible porque cualquier modificación sobre exenciones del IVA depende específicamente de qué tratamientos diferenciales sean revisados. Por eso, la declaración del FMI marca una orientación general, pero no identifica en esta instancia qué bienes, servicios o regímenes deberían perder esas exenciones ni establece una propuesta concreta de alícuotas.
La recomendación sobre combustibles apunta, en tanto, a completar la actualización de los componentes tributarios que gravan naftas y gasoil. El organismo incluyó esa medida dentro del conjunto de reformas que, a su criterio, permitirían consolidar los ingresos públicos sin depender de herramientas fiscales transitorias.
Menos impuestos distorsivos, pero una recaudación más estable
La recomendación del FMI no se limita a aumentar determinados tributos. Dabla-Norris planteó simultáneamente que Argentina debería eliminar de manera gradual otros impuestos considerados distorsivos para la actividad económica y sustituirlos por una estructura capaz de generar ingresos de forma más permanente.
La funcionaria habló de avanzar hacia “un sistema tributario más sólido y una forma más duradera de recaudar ingresos”, una formulación que coloca la reforma impositiva dentro de la estrategia para preservar el resultado fiscal en el mediano plazo.
El mensaje coincide con el diagnóstico más amplio que el Departamento de Asuntos Fiscales presentó durante las reuniones de Bangkok: frente al crecimiento de la deuda pública y mayores costos financieros a nivel internacional, el organismo viene reclamando a distintos países mejoras en sus sistemas tributarios y mayor eficiencia del gasto para reconstruir márgenes fiscales.
Para Argentina, la discusión tiene una particularidad. El equilibrio fiscal constituye uno de los principales compromisos del programa acordado con el Fondo, pero al mismo tiempo el Gobierno viene sosteniendo como objetivo una reducción de la presión tributaria. La recomendación del organismo apunta así a una reconfiguración del esquema, con menor peso de determinados gravámenes pero reducción paralela de exenciones y tratamientos especiales que disminuyen la recaudación.
El planteo llegó después de la reunión con Caputo
Las declaraciones se produjeron después del encuentro que el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo el martes en Bangkok con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, en el marco de las negociaciones por la tercera revisión del programa vigente.
Tras aquella reunión, Caputo aseguró que Georgieva había sido especialmente elogiosa respecto de la disciplina fiscal argentina. La titular del organismo confirmó, además, que los equipos continúan trabajando para completar la tercera revisión del acuerdo.
El proceso había tenido una instancia técnica previa entre el 21 y el 29 de septiembre, cuando una misión del Fondo trabajó en Buenos Aires. A comienzos de octubre, el organismo informó oficialmente que las conversaciones continuarían durante las siguientes semanas con el objetivo de alcanzar un acuerdo a nivel de personal técnico para cerrar esa revisión.
En ese contexto, el mensaje que surge de Bangkok combina reconocimiento y nuevas demandas: el Fondo valora el orden fiscal conseguido por Argentina, pero considera que para sostenerlo será necesario modificar la estructura de impuestos y mejorar la eficiencia del gasto.
La discusión sobre cómo realizar esa transición será uno de los puntos relevantes de la agenda económica hacia adelante, especialmente porque cualquier eliminación de exenciones o actualización de tributos puede producir efectos diferentes según el sector alcanzado.
Por ahora, el FMI no presentó un proyecto tributario detallado para el país. Sí dejó marcadas las prioridades que considera necesarias: menos gastos tributarios, revisión de exenciones del IVA, normalización de los impuestos a los combustibles y sustitución gradual de gravámenes distorsivos por una base de recaudación más estable.
Fuente: Agencia de Noticias NA, Reuters, Bloomberg










Discussion about this post