El río Paraná registró una altura de 4,41 metros en el puerto de Ituzaingó este miércoles 14 de octubre, con una leve baja de un centímetro en la última medición. Tras la apertura de compuertas de Yacyretá y el aumento del caudal, las autoridades mantienen la vigilancia ante el avance del agua y los daños que podría provocar en las zonas rurales y costeras.
El intendente de Ituzaingó, Emilio Nicolás, aseguró en diálogo con el medio local, Panorama de Noticias, que la situación se encuentra relativamente controlada gracias a las tareas de prevención y las alertas anticipadas, aunque reconoció que existe preocupación por los niveles informados desde la represa. En este contexto, hay evacuados en la Isla Apipé, una de las zonas afectadas por la crecida.
“Gracias a la previsibilidad que se tuvo, el escenario hoy no es tan complejo”, sostuvo el jefe comunal, quien destacó que se advirtió a los vecinos con anticipación para reducir el impacto de la inundación.
Sin embargo, Nicolás advirtió que la crecida ya está provocando daños en la infraestructura y que las zonas de chacras y campos serán de las más afectadas, especialmente por las consecuencias sobre la producción ganadera. En ese sentido, señaló que el trabajo de los próximos días estará enfocado en acompañar a las familias damnificadas y avanzar con la asistencia desde el Estado municipal y provincial. También anticipó que, una vez que baje el agua, será necesario evaluar los daños y trabajar en la reconstrucción de las áreas afectadas.
“Contra la naturaleza no se puede, es imposible sostener la crecida del Paraná”, expresó el intendente, al remarcar que continuarán las tareas coordinadas con las áreas de Desarrollo Social y Acción Social para atender las necesidades de la población.
El intendente recorrió la Isla San Antonio y Apipé junto al gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, este martes las zonas afectadas por la creciente. Durante la visita, relevó las necesidades de las familias damnificadas y coordinó los operativos de asistencia, que incluyen la entrega de módulos alimentarios y la planificación de un albergue seguro para las personas evacuadas.
El Gobierno provincial también trabaja en la reubicación de animales junto a la Policía Rural y en la coordinación de ayuda para los productores afectados. Valdés aseguró que acompañarán a los pobladores en la reconstrucción de sus hogares y mantendrán el monitoreo de la situación ante la evolución del río y las condiciones climáticas.
Mientras continúa el seguimiento de los niveles del río y de la evolución del fenómeno climático conocido como “Superniño”, la preocupación se centra en el impacto que el avance del agua tendrá sobre las viviendas, la infraestructura y las actividades productivas de la región.








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