La víctima pudo romper el silencio hace tres años en Jardín América, pudo detallar los dos años de ataques sexuales constantes y en varios lugares de esta localidad, pero también señalar que calló para no poner en peligro la vida de su madre.
La víctima hoy tiene solo 16 años y entre los 9 y 11 fue violada reiteradamente por un remisero o taxista, pareja de su madre y a quien ella le confió lo que más quiere: su pequeña hija.
La historia de sufrimiento y amenazas constantes para imponer el silencio de una menor de edad, ayer a las 8.30 iba a comenzar la puesta en debate ante los camaristas del Tribunal Penal 2, Augusto Gregorio Busse, César Antonio Yaya y Martín Alejandro Rau.
Pero el acusado de “abuso sexual simple, abuso sexual con acceso carnal, varios hechos indeterminados y corrupción de menores”, optó por una audiencia preliminar con el fiscal del TP-2, Vladimir Glinka, y el defensor oficial, Marcelo Ozuna, en la que analizó el ofrecimiento de un acuerdo de juicio abreviado, con una pena de 14 años de prisión efectiva por la calificación penal mencionada.
De acuerdo a las fuentes contactadas por PRIMERA EDICIÓN, el encartado cambió de parecer y rubricó el acuerdo que ahora será estudiado por los jueces antes de su homologación.
Los poco más de dos años de abusos y ultrajes sexuales de la niña quedaron ratificados en entrevistas de Cámara Gesell, en las que las peritos concluyeron que no fabuló ningún hecho y que las reacciones traumáticas no serían pocas ante tamaño proceso de violencia sexual y amedrentamiento que atravesó.
Cuando el remisero buscaba a la hija de su pareja, en lugar de llevarla de inmediato a su hogar, la escondía en zonas oscuras de Jardín América y allí la abusaba, amenazándola con matar a su progenitora si se resistía y si contaba lo sucedido.
La menor fue sometida a las mismas situaciones en la vivienda familiar. Sorprendida por las noches cuando dormía su madre y bajo sendas advertencias de matar a ambas.
El debate oral tenía pautadas dos jornadas de testigos citados, además del análisis de la cámara Gesell en la que la menor describió ante peritos del Poder Judicial los abusos sexuales y, principalmente, a quien correspondía la autoría.
De la audiencia de visu de Glinka con el encartado y el defensor oficial Ozuna se determinó la siguiente calificación legal: “abuso sexual simple agravado varios hechos indeterminados en concurso real, abuso sexual con acceso carnal agravado varios hechos indeterminados en concurso real, todos los delitos atribuidos en concurso real”, delitos con penas previstas en el artículo 119 primer párrafo, tercer párrafo y cuarto párrafo, incisos B y F, en función del artículo 55, todos del Código Penal Argentino. Y la pena respectiva de cumplimiento con prisión efectiva: 14 años.









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