Ana Laborde
Profesora de Yoga
[email protected]
3764-430623
Lentamente nos incorporamos y permanecemos sentados sobre la esterilla al finalizar la sesión de Yoga, disfrutando en el ahora del bienestar pleno y de la respiración suave y profunda. Entonces buscamos nuestra lectura habitual y, en la página señalada, releemos estas palabras de Indra Devi: “Cuando en el cuerpo hay tensión, la persona está inquieta, con tendencia a conducirse de forma impaciente, alterada.
A la inversa: cuando la mente siente ansiedad, el cuerpo se pone tenso”. Ahora seguimos leyendo:
“Las enfermedades psicosomáticas son causadas por la mente, pero se manifiestan en el cuerpo. Se trata de estados físicos producidos por emociones de temor y ansiedad, no por infecciones o el deterioro de un órgano sino por impulsos emocionales sofocados. No existe control consciente de los síntomas psicosomáticos, nuestro cuerpo es afectado por los nervios que controlan nuestros órganos”.
Aquí cita al Dr. Hans Selye: “La tensión es la responsable de una cantidad de enfermedades comunes y corrientes, especialmente de aquellas de naturaleza nerviosa o emocional que no son originadas por agentes externos como bacterias, virus o tóxicos, sino que se arraigan debido a que el cuerpo no puede hacerles frente, por errores en las respuestas de adaptación a la tensión…”, ya que “la vida consiste en gran parte en un proceso de adaptación a las circunstancias en que existimos”.
Levantamos la vista considerando lo apropiado de estas observaciones en nuestra vida cotidiana, y seguimos leyendo a Indra: “Con frecuencia reflexiono sobre la importancia del papel que juega el temor a fallar en el ambiente tan inquieto de nuestra sociedad moderna”, y añade: “El secreto de la salud y la felicidad se encuentra en que nos adaptemos debidamente a las condiciones, siempre cambiantes, de este mundo…
Las consecuencias por fallar en este gran proceso de adaptación son las enfermedades y la desdicha”. A propósito, cita “cifras alarmantes de personas con tratamiento psiquiátrico, alcoholismo, delitos, suicidios, delincuencia juvenil, asesinatos y divorcios, sumado a los accidentes”, como también “personas que han fallecido en la plenitud de su vida por los desastrosos efectos de la ansiedad y la tensión.
De continuar así, nos encontramos con que el individuo emocionalmente maduro tendrá que tratar de adaptar su vida para vivirla entre personas inmaduras, frustradas y enfermas”. Reflexionamos unos instantes sobre estas realidades y seguimos leyendo:
“Además, actualmente la sociedad se basa en la competitividad, que en sí misma no es destructiva, pero lamentablemente la competencia sana, que en otros tiempos ofrecía grandes ventajas, ha cedido lugar a una alocada carrera en pos de falsos valores”. Aquí Indra describe esto y más para llegar a la necesidad de una actitud apropiada, como veremos en la próxima lectura, pero ahora debemos retirarnos. Namasté.






Discussion about this post