En Eldorado, la lucha por los derechos básicos se hace sentir con fuerza, particularmente en el barrio Esperanza, donde familias organizadas exigen agua potable y tarifas justas que no ahoguen su economía. La presidenta de este asentamiento, Gladis Martínez, visibilizó la dramática situación que atraviesan 65 familias que continúan exigiendo respuestas urgentes ante la falta histórica de servicios esenciales. Se trata de pobladores que habitan terrenos 100% privados con títulos de propiedad y boletos de compraventa, adquiridos con esfuerzo y trabajo genuino. Al tratarse de lotes que se van vendiendo, las familias construyen y se van asentando progresivamente, el número de afectados es dinámico, pero actualmente asciende a 65 familias sin el servicio. Sin embargo, acceder a ellos se transformó en una verdadera odisea.
Origen del problema hídrico
La problemática del agua en el barrio arranca de un pozo perforado que se había realizado para una sola familia. Con el paso del tiempo, ante la venta de terrenos y la llegada de nuevos habitantes que edificaron sus casas, más de 35 familias terminaron colgadas de esa única conexión con tanque elevado, que resultó totalmente insuficiente para abastecer a todos, motivo por el cual la Municipalidad asiste regularmente enviando camiones cisterna.
Ante este panorama, comenzaron los estudios de factibilidad en otros puntos de la zona. Organismos como el Instituto Misionero de Agua y Saneamiento (IMAS), realizaron averiguaciones en el territorio y junto a los vecinos, detectó una naciente increíble a solo dos cuadras de donde hoy la cooperativa decidió emplazar una perforación. Esa opción óptima, estudiada e impulsada para abastecer de forma integral a todo el barrio, quedó inexplicablemente archivada.
Siguiendo con la necesidad de una solución, las gestiones derivaron en la Cooperativa de Electricidad de Eldorado Limitada (CEEL). Tras largos trámites, pedidos al Intendente y la aprobación del Concejo Deliberante, la prestataria optó por realizar una perforación a dos cuadras del lugar, en una pendiente. Lo más indignante para los vecinos es que a apenas 200 metros de distancia de esa misma perforación ya pasan las redes normales de agua de la ciudad. Sin embargo, la cooperativa argumentó que las redes troncales no les darían suficiente presión, justificando la nueva perforación a media cuadra de la traza principal.

A pesar de que dicha perforación se concretó hace tres meses, las familias continúan sin una gota de agua conectada a sus hogares, entrampadas en una desidia empresaria donde la cooperativa se niega a realizar la inversión inicial para dotar del servicio.
El punto más crítico y contradictorio denunciado por la presidenta barrial radica en la propuesta económica impuesta por la prestataria. En un principio, desde la cooperativa le habían señalado que, si lograban sumar a más familias interesadas para la conexión, el costo final por usuario iba a ser más barato. Sin embargo, la realidad demostró lo opuesto: tras conseguir reunir a un número mayor de vecinos, la exigencia económica se disparó de forma incomprensible. Los vecinos aclararon que no se niegan a pagar, pero que esperan un ofrecimiento lógico y acorde a la solidaridad cooperativa.
Años de reclamos
La documentación presentada por la comisión vecinal refleja un extenso historial de gestiones formales ante las autoridades: en diciembre de 2022, hubo un pedido formal elevado al exintendente Fabio Martínez solicitando una nueva perforación ante el escaso caudal de la existente. En enero de 2023, se realizaron reclamos directos a la CEEL (entonces presidida por Rubén Kobler) exigiendo la reposición de la bomba de agua quemada por los constantes bajones y altas tensiones eléctricas. Esto, además de haber presentado proyectos integrales y al Concejo Deliberante respecto al arreglo de calles con tosca, alumbrado y paradas de colectivos, hasta insistentes notas presentadas ante los titulares del cuerpo legislativo, reclamando agua potable para consumo humano e higiene básica.










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