
Con la llegada de la primavera, las farmacias comenzaron a registrar un marcado incremento en la demanda de medicamentos destinados a combatir las alergias estacionales. Según explicó el farmacéutico Horacio Ayunes en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el movimiento se adelantó este año y comenzó a advertirse incluso desde los últimos días de agosto.
Ayunes señaló que cada estación suele tener determinados productos que concentran la demanda y que, en este período, los antialérgicos ocupan ese lugar. La floración y la presencia de polen y otras partículas en el ambiente favorecen la aparición de síntomas como estornudos frecuentes, tos seca, picazón e irritación en la garganta, la nariz y los ojos, además del enrojecimiento ocular.
El farmacéutico destacó que el incremento de las ventas comenzó antes de lo habitual. Mientras que en otros años el mayor movimiento solía aparecer durante octubre, esta vez la demanda empezó a crecer desde fines de agosto y se intensificó durante septiembre. Por esa razón, las farmacias ya se encuentran abastecidas para afrontar lo que Ayunes definió como la temporada alta de los antialérgicos.
Entre los productos más solicitados, la loratadina aparece como el principal antialérgico elegido por los clientes. Ayunes también mencionó a la pseudoefedrina entre los medicamentos que suelen buscarse durante esta época. En muchos casos, explicó, quienes padecen alergias estacionales ya conocen los productos que utilizan y llegan a la farmacia directamente con el pedido del principio activo o del medicamento que acostumbran consumir.
De acuerdo con su experiencia en la farmacia, aproximadamente siete u ocho de cada diez personas que consultan por este tipo de medicamentos ya tienen definido qué quieren comprar. En esos casos, el personal farmacéutico informa las distintas alternativas comerciales disponibles y sus respectivos precios para una misma composición.
El fenómeno también está relacionado con los hábitos de quienes padecen alergias recurrentes. Ayunes explicó que muchas personas reconocen rápidamente los primeros síntomas y comienzan a recurrir a los medicamentos que ya utilizaron en temporadas anteriores. Al mismo tiempo, advirtió que existe un componente de predisposición: ante las primeras manifestaciones, algunas personas pueden interpretar que el cuadro será más severo.
El aumento de la demanda se da en un contexto de precios que también se modificaron durante el último año. Según el farmacéutico, actualmente un envase de alrededor de diez comprimidos de un antialérgico puede encontrarse en una franja aproximada de $7.000 a $10.000, dependiendo del producto.
Ayunes estimó que los medicamentos acumularon un incremento cercano al 30% respecto del año anterior, aunque aclaró que su evolución de precios no fue idéntica a la de otros productos comerciales debido a la regulación que alcanza al sector.

Ese escenario modificó también el comportamiento de los consumidores. En las farmacias, relató, es cada vez más frecuente que los clientes consulten diferentes alternativas, comparen valores y busquen promociones antes de concretar una compra. Para facilitar el acceso, algunos establecimientos aplican descuentos o permiten financiar determinadas adquisiciones mediante cuotas.
El farmacéutico describió a las farmacias como un espacio donde también se hacen visibles las dificultades económicas de las familias. La necesidad de comparar precios alcanza incluso a los medicamentos, pese a que se trata de productos vinculados directamente con el cuidado de la salud y no de bienes prescindibles.
La farmacia frente a la caída del consumo
Al referirse al escenario general del sector, Ayunes sostuvo que las farmacias, al igual que otros comercios, experimentaron una disminución en las ventas. Vinculó esa situación con la pérdida de poder adquisitivo y con una conducta de consumo más cuidadosa, en la que los clientes consultan, preguntan y comparan costos antes de comprar.
La situación también se refleja en las formas de pago. Según explicó, continúa vigente la posibilidad de comprar determinados medicamentos en cuotas con tarjeta, una alternativa especialmente relevante cuando se trata de tratamientos de mayor costo. El problema, indicó, es que muchas veces el paciente desconoce de antemano cuánto tendrá que pagar por una receta.
A esa dificultad se suma, según su relato, que en ocasiones las farmacias deben interpretar recetas cuya escritura resulta difícil de leer. Ayunes explicó que para quien no conoce el tratamiento, el precio final puede ser completamente imprevisible: un medicamento puede representar una diferencia considerable respecto de otro y el paciente muchas veces llega al mostrador sin una referencia previa.
Otro cambio que atraviesa al sector es la fuerte caída de las cuentas corrientes o compras fiadas. Ayunes explicó que la inflación dificulta sostener este mecanismo porque el valor de un medicamento puede modificarse en pocos días, mientras las farmacias también deben afrontar compromisos con sus proveedores.
En ese sentido, señaló que las droguerías suelen establecer plazos de pago de alrededor de siete días, lo que genera un costo financiero para las farmacias. Por esa razón, los límites de crédito que antes podían otorgarse con mayor amplitud ahora son más restringidos.
En cuanto a los programas de financiamiento y cobertura, Ayunes confirmó que Ahora Farmacia continúa funcionando y valoró el esquema implementado en Misiones junto con el Instituto de Previsión Social (IPS). Según su experiencia, el funcionamiento del organismo provincial resulta favorable en comparación con otras obras sociales y mencionó particularmente el contraste con PAMI.
Respecto de las obras sociales sindicales, explicó que la farmacia donde trabaja tiene poca actividad con ese segmento, debido a que distintos sindicatos cuentan con sus propios circuitos de atención. En cambio, trabajan con obras sociales nacionales y con el IPS, al que volvió a destacar por su funcionamiento actual.
Después de los antialérgicos, llegan los repelentes
La dinámica estacional de las farmacias no termina con los antialérgicos. Ayunes anticipó que, a medida que avance el calor, comenzará a crecer la demanda de productos destinados a prevenir las picaduras de mosquitos.
Como referencia, mencionó que un aerosol de la marca más conocida del mercado se encontraba, al momento de la entrevista, alrededor de $4.900. Explicó además que las farmacias comienzan a prepararse con anticipación para esta etapa y que suelen realizar compras desde mayo para contar con stock cuando llega la temporada.
El farmacéutico estimó que este año podría registrarse una temporada fuerte para estos productos, después de un período anterior en el que había quedado un volumen importante de mercadería sin vender. Más adelante, agregó, también comienza el movimiento relacionado con los protectores solares.
Así, mientras septiembre marca el inicio de la temporada de mayor demanda de antialérgicos, las farmacias ya comienzan a anticiparse a los siguientes cambios del calendario. Para Ayunes, el mostrador se convierte en un punto donde no solamente se observa qué enfermedades o síntomas aparecen con cada estación, sino también cómo las familias administran sus gastos y buscan alternativas para sostener el acceso a los medicamentos.








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