
La crisis de Granja Tres Arroyos no golpea únicamente a sus trabajadores. En Capitán Sarmiento, donde la empresa tenía una de sus principales plantas, el cierre dejó a 554 personas en la calle y amenaza con profundizar el impacto sobre comercios, servicios y actividades que dependían directa o indirectamente de los ingresos de la compañía.
Así lo describió Ezequiel Centurión, trabajador de la planta, quien participó de una exposición ante diputados y relató la situación que atraviesan sus compañeros. “Yo creo que todavía lo peor no llegó, o sea, el peor golpe económico a Sarmiento no llegó”, advirtió en la FM 89.3.
Según explicó, muchas familias todavía cuentan con algún resto de dinero o lograron sostenerse temporalmente con changas, pero la situación podría agravarse durante las próximas semanas.
Centurión explicó que la planta de Capitán Sarmiento atravesó durante los últimos meses un proceso de deterioro que terminó con el cierre de las instalaciones.
“Nos pusieron candado también y quedamos 554 personas de Capital en la calle, más los despedidos de San Antonio de Areco, de Carmen de Areco, de Arrecifes, sin tener idea qué va a pasar con la ciudad, ni con nosotros, ni con las indemnizaciones”, relató.
El trabajador explicó que la situación salarial ya se había deteriorado antes del cierre. La última quincena cobrada de manera completa correspondió a la primera de junio. Luego comenzaron los pagos parciales y, posteriormente, dejaron de percibir sus salarios. “En julio no cobramos nada y en agosto no cobramos nada y menos de esta primera quincena de septiembre”, afirmó.
Una crisis que impacta más allá de la fábrica
Uno de los principales planteos de Centurión es el efecto multiplicador que tenía Granja Tres Arroyos sobre la economía de Capitán Sarmiento. “Sarmiento es un pueblo de 15.000 habitantes donde Granja Tres Arroyos tenía 1.000 trabajadores”, explicó, al remarcar que el impacto no se limita a quienes tenían un empleo directo en la empresa.
En esa cadena también incluyó a criadores de pollos, trabajadores rurales, estibadores, cuadrillas de traslado, transportistas y servicios tercerizados. A eso sumó los comercios que recibían el consumo de los trabajadores. “Las despensas en las que los trabajadores de Granja Tres Arroyos compraban, los supermercados, las peluquerías, la ropa. Todo”, enumeró.
Centurión también contó las dificultades que atraviesan los trabajadores despedidos para conseguir una nueva fuente laboral. En su caso, explicó que su esposa tiene trabajo, pero que aun así los ingresos familiares no alcanzan para sostener los gastos. Por eso comenzó a buscar empleo también en localidades cercanas. “Estoy buscando por todos lados, incluso fuera de Sarmiento, en Areco, en Arrecifes, en Pergamino, en Pilar incluso”, relató.
Según señaló, entre los despedidos de Pilar, de los 50 trabajadores desvinculados, solamente dos habrían conseguido empleo.
La situación también afecta a familias con hijos y, según describió, las ollas populares organizadas por el gremio ya no alcanzan para cubrir toda la demanda. “Hay días en los que tiene que decirle a gente que está esperando con un taper la vianda y decirle: ‘No nos quedó más’”, contó.
Reclaman una emergencia laboral y productiva
Frente a este escenario, Centurión explicó que se impulsa en la Cámara de Diputados un proyecto para declarar la emergencia laboral, social y productiva en distintas localidades afectadas por la situación de Granja Tres Arroyos.
La iniciativa, según detalló, contempla el otorgamiento de un salario mínimo vital y móvil y la imposibilidad de interrumpir determinados servicios esenciales y la cobertura social mientras la Justicia resuelve la situación de la empresa.
El trabajador remarcó que la urgencia está vinculada también con la situación procesal de los empleados: mientras continúe la conciliación obligatoria, no pueden acceder al fondo de desempleo. “Urge que en Diputados esto se trate y se apruebe porque de otra manera sí es para que, sin recibir el sueldo de la empresa, ni los salarios adeudados, ni la indemnización, sin poder tramitar el fondo de desempleo, sin cobrar todavía este proyecto que no se aprobó, la situación va a ser cada vez más difícil”, sostuvo.
Centurión también repasó cómo fue el deterioro de la empresa. Recordó que cuando ingresó a Granja Tres Arroyos, en 2022, existía un importante nivel de actividad, con jornadas extensas, horas extras, faenas extraordinarias y exportaciones. “Había trabajo, había exportaciones a muchos países de pollo entero, de prefritos, de sus productos”, señaló.
Posteriormente comenzaron los problemas: pagos salariales en cuotas, incumplimientos, reducción de jornadas y cortes de electricidad por falta de pago. “Empezó a cortarse la luz por falta de pago en la planta. Y todos los meses teníamos por lo menos una semana que no trabajábamos porque no había luz”, relató.
Para el trabajador, las advertencias sobre un escenario complejo existían, pero la magnitud de la crisis tomó por sorpresa a los empleados. “Yo creo que nadie esperaba esto. Ni el más pesimista esperaba esto”, resumió.





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