Más de la mitad de los hogares argentinos se concentra actualmente en los dos estratos inferiores de la pirámide social. Según una estimación de Consultora W para el segundo trimestre de 2026, el 52% de los hogares se ubica entre la clase baja no pobre y aquellos que se encuentran debajo de la línea de pobreza. El relevamiento toma como referencia un hogar tipo y calcula un ingreso promedio mensual neto de $3,5 millones para el total del país. Sin embargo, esa media esconde fuertes diferencias entre los distintos segmentos.
La clase alta, identificada como ABC1, representa apenas al 5% de los hogares. Para ingresar a ese grupo se necesitan al menos $9 millones mensuales, mientras que el ingreso promedio dentro del segmento alcanza los $14 millones.
La clase media alta concentra otro 17% de los hogares. El piso estimado para formar parte de ese sector es de $4,5 millones mensuales, con un ingreso promedio de $6,5 millones.
La base concentra a más de la mitad de los hogares
La denominada clase media baja reúne al 26% de los hogares argentinos. Según la estimación privada, para ingresar en ese nivel se necesitan al menos $2,5 millones mensuales, mientras que el ingreso promedio se ubica alrededor de los $3 millones.
Por debajo aparece el segmento más numeroso de toda la pirámide: la clase baja no pobre, que agrupa al 30% de los hogares, con un ingreso mensual promedio estimado en $2,2 millones.
Finalmente, otro 22% se encuentra bajo la línea de pobreza calculada por la consultora para un hogar tipo, estimada en torno a $1,5 millones mensuales. El ingreso promedio dentro de este último grupo ronda $1 millón por mes.
Así, la estructura queda dividida prácticamente a la mitad: 52% de los hogares pertenece a los dos segmentos de menores ingresos, mientras que el 48% restante se distribuye entre la clase media baja, la media alta y la alta.
Si se incorpora además la clase media baja, el 78% de los hogares queda concentrado desde ese segmento hacia la base de la pirámide, frente a apenas un 22% compuesto por las clases media alta y alta.
Una estimación privada, no una clasificación del INDEC
Los números requieren una precisión metodológica. La pirámide social es una estimación privada de Consultora W y no una clasificación oficial elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos.
El INDEC mide la pobreza mediante la comparación entre los ingresos de cada hogar y el valor de la Canasta Básica Total (CBT), pero no divide oficialmente a la población en las categorías “clase alta”, “media alta”, “media baja” y “baja” utilizadas por la consultora.
El último dato oficial de pobreza disponible corresponde al segundo semestre de 2025, cuando el INDEC determinó que el 21% de los hogares estaba por debajo de la línea de pobreza, porcentaje que comprendía al 28,2% de las personas de los 31 aglomerados urbanos relevados. La indigencia alcanzaba al 4,8% de los hogares y al 6,3% de la población.
El próximo informe oficial, correspondiente al primer semestre de 2026, será publicado el 24 de septiembre.
Los datos oficiales también muestran fuertes brechas de ingresos
El último informe del INDEC sobre distribución del ingreso, correspondiente al primer trimestre de 2026, mostró además un incremento interanual de la desigualdad. El coeficiente de Gini del ingreso per cápita familiar se ubicó en 0,442, frente a 0,435 registrado en el mismo trimestre de 2025. Cuanto más cerca de 1 se encuentra ese indicador, mayor es la desigualdad en la distribución de los ingresos.
La brecha entre la mediana de ingresos del decil más rico y la del más pobre fue de 15 veces, mientras que el ingreso per cápita familiar promedio alcanzó los $728.008. Entre las personas que percibieron ingresos, el promedio individual fue de $1.153.457.
Los datos de Consultora W y los registros oficiales no miden exactamente las mismas variables, pero ambos permiten observar una estructura en la que una porción mayoritaria de los hogares se concentra en los niveles medios bajos y bajos de ingresos, mientras una fracción reducida permanece en la parte superior de la distribución.
En el caso de la pirámide privada, apenas uno de cada veinte hogares integra la clase alta, mientras que más de uno de cada dos se encuentra dentro de los dos estratos de menores ingresos.
Fuente: Agencia de Noticias NA y Medios Digitales







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