Ana Laborde
Profesora de Yoga
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Nada de tensión, todo es calma y bienestar completo ahora, al finalizar la sesión de Yoga. Antes de retirarnos, permanecemos sentados en la mat y, cultivando el buen hábito de la lectura, buscamos la página señalada donde Indra Devi relataba que, estando en la casa de una amiga que se veía muy estresada, le indicaba que “se tendiera sobre la alfombra, porque el piso duro es mejor para relajarse que un diván blando”, añadiendo: “Y bajé las persianas para dejar la habitación en penumbra”. Entonces seguimos leyendo.
“Durante unos minutos estuvimos haciendo un ejercicio de relajamiento. Al terminar, mi amiga se sentó; bostezando y estirándose dijo: ‘¡Es maravilloso! Me siento descansada y relajada de verdad. Además, ahora que ha desaparecido la tensión que tenía, sé lo que la estaba produciendo’… Entonces cayó en la cuenta de que no había conseguido resolver esa situación debido a su incapacidad de relajamiento. Como cada estado de tensión producía una nueva, se encontró prisionera de sí misma y no sabía dónde dirigirse”. Levantamos la vista recordando situaciones personales semejantes y, al continuar leyendo, nos encontramos con esta respuesta de la maestra:
“Estoy segura de que a Ud. le han ocurrido también cosas parecidas… Son innumerables las malas pasadas que dichos estados de tensión pueden jugarnos, si les dejamos hacerse habituales en nosotros. La mente se perturba de tal manera entre la ansiedad y la preocupación, que no se ven ya las cosas más visibles”. Comprendemos que es así y continuamos leyendo:
“¿Qué ocurre cuando Ud. quiere calmarse y no lo consigue? Por lo común sigue intentándolo… hasta que sobreviene un colapso nervioso. Así es como la velocidad de la vida actual se ha convertido en un peligro para el sistema nervioso… Las personas de nuestros días se han olvidado completamente de la paz, de la hermosa vida contemplativa… Esto explica que sean tan frecuentes entre nosotros la fatiga crónica, el agotamiento, el insomnio, trastornos cardíacos y en el sistema digestivo, dolores de cabeza… producidos por la falta de relajamiento y de sosiego”. Aquí recordamos que esto lo decía Indra en los años 80’ y seguimos:
“… La vida está desprovista de calma y de la vibración de la alegría. Solo consta de una serie de contratiempos continuos y se ha convertido en una tensión intolerable…” Por ello “no puede restarse importancia a la relajación y cada persona debería aprender la técnica de relajarse”. Habiendo disfrutado recién de una sesión de Yoga lo comprendemos, ponemos el señalador y nos retiramos. Namasté.






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