La noticia de un productor que enterró un calzoncillo para medir la fertilidad del suelo despertó sorpresa, curiosidad e incluso incredulidad. En una entrevista concedida a FM 89.3 Santa María de las Misiones, el ingeniero Sebastián Bárbaro, coordinador del Área del INTA Cerro Azul y especialista en suelos, confirmó que el método es válido, aunque aclaró que el verdadero protagonista no es la prenda, sino el algodón del que está hecha.
“Lo llamativo es que usan un calzoncillo. Eso es lo que impacta y despierta la curiosidad de la gente. Pero la verdad es que sí funciona, siempre y cuando sea una prenda cuya composición sea de fibra de algodón”, indicó en la FM 89.3.
El especialista explicó que la celulosa presente en las fibras de algodón constituye el alimento de los hongos y bacterias que viven en el suelo. A eso se suma la presencia de proteínas con nitrógeno, otro nutriente aprovechado por los microorganismos.
En esta línea, sostuvo que “puede ser un slip, un bóxer, una media o una remera. El resultado va a ser el mismo porque lo importante es la celulosa que contiene la fibra”.
No obstante, Bárbaro consideró que existen opciones mucho más accesibles para realizar la misma evaluación, como por ejemplo un pedazo de cartón, cuyo procedimiento consiste en pesarlo previamente, colocarlo dentro de una malla plástica, enterrarlo en la capa superficial del suelo y retirarlo luego de un mes o un mes y medio.
“Cuanto menos pese después de un mes, quiere decir que más rápido se descompuso y, por tanto, más fértil biológicamente es ese suelo”, manifestó. Y detalló que el mismo procedimiento también puede realizarse utilizando hojas secas, comparando el peso inicial y el peso final luego del período de descomposición.
La fertilidad del suelo tiene tres pilares
Bárbaro aclaró que este ensayo no reemplaza un análisis de laboratorio, ya que solamente permite conocer uno de los aspectos que conforman la fertilidad del suelo. Y ésta, “tiene tres patas: la química, la física y la biológica”.
Explicó que la fertilidad química se determina mediante análisis de laboratorio que permiten conocer la disponibilidad de nutrientes, mientras que la fertilidad física está relacionada con la estructura del suelo, su capacidad para infiltrar agua y sostener los cultivos.
La prueba del algodón o del cartón, en cambio, refleja exclusivamente la actividad biológica, es decir, el trabajo de los microorganismos responsables de descomponer la materia orgánica.
El ingeniero advirtió que muchas veces los productores recién comienzan a implementar prácticas de conservación cuando disminuyen los rendimientos de los cultivos.
Recordó que “cuando un lote deja de producir los niveles habituales de yerba mate, frutas, mandioca u otros cultivos, generalmente es una señal de que el suelo perdió fertilidad”.
El desafío particular de Misiones
Finalmente, Bárbaro remarcó que Misiones presenta condiciones climáticas muy particulares que aceleran la descomposición de la materia orgánica.
Las altas temperaturas y la abundante humedad favorecen una intensa actividad biológica, por lo que recomendó mantener permanentemente cubierto el suelo mediante cultivos de cobertura o abonos verdes que aporten materia orgánica.
Asimismo, señaló que debido a las fuertes pendientes características de gran parte del territorio provincial, resulta indispensable sembrar siguiendo las curvas de nivel para disminuir el riesgo de erosión.
“La temperatura y la humedad hacen que la descomposición sea muy rápida. Por eso, cualquier práctica de manejo del suelo en Misiones debe incluir cubiertas verdes y medidas para evitar la erosión”, aseguró.






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