El Gobierno nacional confirmó para julio el pago del bono extraordinario previsional de hasta $70.000 para jubilados y pensionados de la ANSeS, un refuerzo que permanece congelado desde marzo de 2024. Mientras los haberes se actualizan por movilidad, el adicional no tuvo modificaciones, en un contexto de aumentos acumulados en alimentos, medicamentos, alquileres y otros gastos esenciales de los adultos mayores.
La medida fue oficializada mediante el Decreto 532/2026, publicado en el Boletín Oficial, que estableció el pago de una ayuda económica previsional para julio. La norma alcanza a titulares de prestaciones contributivas previsionales a cargo de la ANSeS, beneficiarios de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) y personas que perciben pensiones no contributivas por vejez, invalidez, madres de siete hijos o más y otras pensiones graciables.
El decreto precisa que el bono completo será para quienes perciban un haber menor o igual al haber mínimo previsional. En cambio, quienes cobren por encima de ese piso recibirán un monto proporcional hasta alcanzar el tope equivalente a la suma del haber mínimo más el refuerzo. Además, la norma aclara que el adicional no será remunerativo, no podrá sufrir descuentos ni será computable para ningún otro concepto.
De acuerdo con cálculos publicados por medios nacionales, con la actualización de julio por movilidad, la jubilación mínima rondaría los $411.787,67 y, con el bono completo de $70.000, el ingreso total llegaría a unos $481.787,67. La ANSeS abonará el extra junto con los haberes del séptimo mes del año.
Sin embargo, el principal cuestionamiento no pasa por la continuidad del pago, sino por su deterioro real. La comparación entre los precios de marzo de 2024 y los actuales muestra una fuerte pérdida de capacidad de compra del refuerzo. Según relevamientos de Consumidores Libres, la misma canasta compuesta por productos de almacén, frutas, verduras y carnes que en marzo de 2024 costaba $68.170, en junio de 2026 alcanzó los $143.350.
Esto significa que el bono de $70.000 permitía cubrir prácticamente la totalidad de esa canasta dos años atrás, mientras que hoy no alcanza para afrontar ni la mitad de ese mismo conjunto de productos. En términos simples, el refuerzo pasó de cubrir cerca del 103% de esa canasta a representar apenas alrededor del 49%.
La diferencia refleja el impacto acumulado de los aumentos sobre bienes básicos de consumo y reabre el debate sobre el poder de compra real de los ingresos previsionales. Aunque los haberes se ajustan mensualmente por movilidad, el bono quedó fijo y fue perdiendo peso dentro del ingreso total de los jubilados de menores recursos.
El defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, cuestionó la continuidad del bono en los mismos valores y sostuvo que, por la pérdida acumulada, debería ubicarse cerca de los $150.000. Además, advirtió que muchos adultos mayores interrumpen tratamientos médicos, viven en pensiones o no logran afrontar un alquiler.
“Los $470.000, aproximadamente, que cobran más de 4 millones de jubilados, en realidad cubren no más de un 25% o 30% de la canasta del jubilado cuando incorporamos gastos de vivienda”, señaló Semino, en diálogo con Perfil.
El defensor sostuvo que el deterioro de los ingresos ya no puede medirse únicamente por la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación, sino por su impacto concreto en la vida cotidiana. “La obviedad es que los jubilados no pueden ni remotamente subsistir”, afirmó.
Desde la Defensoría de la Tercera Edad, aseguró, reciben entre 200 y 400 consultas por día. Los planteos incluyen jubilados que no pueden pagar medicamentos, adultos mayores que viven en pensiones, personas que siguen trabajando de manera informal o que dependen de comedores, subsidios menores o ayuda de terceros para llegar a fin de mes.
En ese escenario, el bono previsional vuelve a funcionar como un paliativo para los ingresos más bajos, pero cada vez con menor capacidad de respuesta. La decisión oficial garantiza la continuidad del refuerzo en julio, aunque mantiene abierto el principal reclamo de los sectores de adultos mayores: su actualización frente al aumento sostenido de los gastos básicos.
Fuente: Medios Digitales






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