El dólar oficial volvió a registrar este miércoles una nueva jornada alcista y cerró en $1.495 para la venta en el Banco Nación, apenas cinco pesos por debajo de la barrera de los $1.500. Con este movimiento, la cotización acumula un incremento de $65 en lo que va de junio, equivalente a una suba cercana al 4,5%.
La presión cambiaria también se reflejó en el mercado informal, donde el dólar blue avanzó hasta los $1.530, mientras que los operadores financieros siguieron de cerca los movimientos del Banco Central y la demanda de cobertura por parte de empresas e inversores.
Entre los analistas, el aumento del tipo de cambio no generó sorpresa. Varios economistas venían señalando que el dólar había quedado relativamente rezagado frente a otras variables de la economía, como la inflación y las tasas de interés, durante los primeros meses del año.
Sin embargo, detrás de la suba aparecen también factores más inmediatos. Uno de ellos es el cambio de estrategia del Gobierno respecto de las intervenciones en el mercado cambiario. En mayo, cuando el Banco Central alcanzó los US$10.000 millones en compras de reservas, redujo parcialmente su presencia para mantener contenida la cotización mayorista.

Además, el organismo había desarmado gran parte de sus posiciones vendidas en el mercado de dólar futuro. No obstante, operadores financieros aseguran que en las últimas semanas el Banco Central volvió a incrementar su participación para contener las expectativas de devaluación.
Desde la consultora PPI señalaron que la posición vendida de futuros del Banco Central cayó desde US$2.127 millones a fines de abril hasta apenas US$193 millones al cierre de mayo, el nivel más bajo desde febrero de 2025. Según esa firma, el aumento reciente del interés abierto en futuros sugiere que la entidad monetaria habría reconstruido parcialmente esas posiciones durante junio.
También se observaron movimientos inusuales en los bonos dólar linked, títulos en pesos que ajustan por la evolución del tipo de cambio oficial y que suelen ser utilizados como instrumento de cobertura frente a una eventual aceleración cambiaria.
Otro factor que alimenta la demanda es el pago del aguinaldo a trabajadores en relación de dependencia. Una parte de esos ingresos adicionales suele destinarse a la compra de dólares como forma de ahorro, especialmente en un contexto de incertidumbre cambiaria.
A ello se suma el escenario internacional. El economista Juan Manuel Franco, de Grupo SBS, sostuvo que el reciente fortalecimiento global del dólar, impulsado por un tono más duro de la Reserva Federal de Estados Unidos, también contribuyó a presionar sobre las monedas emergentes y sobre la demanda de divisas en Argentina.
Acciones y bonos en baja
La jornada estuvo acompañada además por un fuerte retroceso en el mercado accionario. Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street registraron caídas superiores al 7% luego de que MSCI confirmara que el país continuará dentro de la categoría “Standalone”, sin cambios en su clasificación internacional.
En la plaza local, el S&P Merval retrocedió 4,2% en pesos y casi 6% medido en dólares, reflejando un clima de mayor cautela entre los inversores.
El riesgo país, en tanto, subió levemente hasta los 437 puntos básicos, en una rueda marcada por la volatilidad cambiaria y las ventas de activos argentinos.





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