El Tribunal Penal 1 de Oberá condenó este jueves a Luis Alejandro Rodríguez Da Silva, alias “Nano”, a la pena de 19 años de prisión por el homicidio de Rubén Orlando Ayala, el comerciante asesinado el 14 de mayo de 2023 frente a su bar, en la colonia 9 de Julio, en jurisdicción de Alba Posse.
La parte resolutiva de la sentencia fue leída en la sala de audiencias del tribunal, con la presencia de las partes. Los jueces consideraron a Rodríguez Da Silva autor penalmente responsable del delito de homicidio, previsto en los artículos 45 y 79 del Código Penal, y le impusieron además las accesorias legales y costas del proceso.
El fallo fue firmado por los integrantes del Tribunal Penal 1 de Oberá, Horacio Gabriel Paniagua, David Ezequiel Augusto Milicich y Jorge Erasmo Villalba, con intervención del secretario Benjamín Armoa.
La sentencia marcó el cierre de un debate oral que había comenzado esta semana y que tenía como único acusado a Rodríguez Da Silva, de 35 años. El hombre había llegado a juicio acusado inicialmente por homicidio agravado por alevosía, una calificación más grave que contemplaba la forma en la que fue atacada la víctima.
Además, el Tribunal resolvió decomisar los elementos secuestrados como medios de prueba, conforme al artículo 23 del Código Penal, y restituir aquellos que no fueran objeto de decomiso, de acuerdo con lo previsto por el Código Procesal Penal de Misiones.
Finalmente se informó que los fundamentos de la sentencia serán leídos el próximo 26 de junio, a las 12, instancia en la que se conocerán los argumentos completos del tribunal para fijar la pena y la calificación legal aplicada.
El crimen frente al bar
El hecho por el que fue juzgado Rodríguez Da Silva ocurrió la noche del domingo 14 de mayo de 2023, frente al bar “El Momento”, propiedad de Rubén Orlando Ayala, de 59 años, ubicado en la zona del paraje o colonia 9 de Julio, en Alba Posse.
De acuerdo con la reconstrucción realizada durante la investigación, aquella tarde-noche la expareja de Ayala llegó al lugar junto a Rodríguez Da Silva. La mujer se había separado recientemente de la víctima y había ido al bar a buscar algunas pertenencias y dinero relacionado con un hijo menor que tenía en común con Ayala.
En ese contexto se habría iniciado una discusión entre la mujer y el comerciante. Luego intervino Rodríguez Da Silva, quien descendió del vehículo en el que había llegado al lugar y se enfrentó con Ayala.
Según la acusación que llevó el caso a juicio, la pelea derivó en una agresión violenta contra el comerciante, quien cayó al suelo y recibió golpes y patadas, principalmente en la zona de la cabeza y el rostro. La autopsia determinó que Ayala murió como consecuencia de aplastamiento facial y craneal, con pérdida de masa encefálica.
Durante la etapa previa al debate, la acusación sostuvo que la víctima se encontraba alcoholizada y en condiciones de vulnerabilidad, sin posibilidades reales de defenderse, lo que había motivado la calificación inicial de homicidio agravado por alevosía.
El crimen de Rubén Ayala tuvo además otro capítulo durante la investigación: en junio de 2023, Rodríguez Da Silva se fugó de la comisaría de Alba Posse junto a otros tres detenidos. Todos fueron recapturados seis días después.
El disparo que recibió el acusado
Tras el ataque, Rodríguez Da Silva se retiró de la escena herido de un disparo en un brazo. La investigación estableció que ese disparo habría sido efectuado por el hijo de la expareja de Ayala, un joven que mantenía una buena relación con la víctima y que se encontraba en el lugar.
Según la reconstrucción del expediente, el joven habría tomado un arma al ver la agresión contra quien había sido su padrastro y disparó contra Rodríguez Da Silva. Luego huyó del lugar con el arma, que nunca fue hallada. Meses después, el joven se presentó ante la Justicia como testigo. Al no recuperarse el arma utilizada, no se avanzó con una imputación en su contra por el disparo recibido por el ahora condenado.
Herido, Rodríguez Da Silva se trasladó hasta el hospital de Alba Posse para recibir atención médica. Desde allí se dio aviso a la Policía sobre lo sucedido. Cuando los efectivos llegaron al bar, encontraron a Ayala sin vida. El acusado fue posteriormente derivado al Hospital SAMIC de Oberá, donde quedó con custodia policial.
La versión de Rodríguez Da Silva
Durante el juicio oral, Rodríguez Da Silva decidió declarar ante el Tribunal Penal 1 de Oberá e intentó desligarse del homicidio. “Cuando me fui, Ayala seguía con vida”, sostuvo el acusado en la audiencia, al afirmar que la pelea había terminado cuando abandonó el lugar.
En su declaración, dijo que se defendió porque Ayala supuestamente lo habría amenazado con un arma de fuego. Según su relato, la víctima salió del bar, intentó golpearlo, sacó un arma de la cintura y ambos forcejearon hasta el interior del local.
Rodríguez Da Silva afirmó que durante ese forcejeo el arma cayó al suelo y que él la pateó para alejarla. También reconoció haber golpeado a Ayala y haberle dado una patada en el rostro cuando, según su versión, el comerciante intentaba levantarse. Luego sostuvo que dio por finalizada la pelea y que, al salir del lugar, recibió el disparo en el brazo. Aseguró además que fue llevado al hospital y que posteriormente un abogado le recomendó avisar a la Policía.
La defensa también planteó que el imputado arrastraba problemas de salud en las piernas, en una línea argumental orientada a cuestionar la posibilidad de que hubiera provocado las lesiones mediante patadas.






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