Lejos de sostener en el cargo a la directora suplente de la Escuela 958 del Paraje Barbacuá como reclaman los padres desde hace más de un mes, el Consejo General de Educación (CGE) anuló la disposición por la que la supervisión escolar la había designado directora suplente en 2019 y revocó la resolución que en 2024 le otorgó estatus de maestra con estabilidad laboral.
La medida fue comunicada a los padres el fin de semana y -en rechazo- decidieron no mandar a sus hijos desde ayer a la escuela.
Es muy extraño lo que ocurre en esta escuela rural -la 958 del Paraje Barbacuá- donde hasta el mes pasado solo había dos maestros de grado y tres docentes de áreas especiales. El director titular (Enrique Wolfart) está de licencia desde hace seis años y en su lugar quedó la otra maestra que daba clases en la institución y que, por ese entonces, era suplente y su pareja, Valeria Paraná.
Los docentes de horas especiales son una madre y su hijo -Mare González Lemos y Diego González Lemos- y entre ambos concentran 47 de las 56 horas especiales de la escuela. Pese a no tener título específico enseñan: cooperativismo, educación artística, huerta, tecnología, cocina y nutrición. El tercer docente de horas especiales es el profe de educación física.
El conflicto surgió porque el director se está por jubilar y evidentemente hay sectores muy poderosos que no quieren que la directora suplente desde hace siete años, Valeria Paraná, se quede con el cargo. Primero aparecieron dos madres que denunciaron a la docente por maltratar a sus hijos pero poco después una de ellas admitió que la presionaron para hacer esa denuncia falsa. Con la denuncia de una sola madre y pese a que el resto de los padres de la comunidad aseguran que todo está armado y defienden a la directora, el CGE decidió iniciar un sumario.
Apoyo de los padres
Desde que la notificación llegó a la escuela, el 4 de mayo, los padres dejaron de mandar a sus hijos a clases en rechazo a la medida del CGE que consideraron injusta.
Después de casi un mes sin clases y de haber cortado la ruta nacional 101 en dos ocasiones, el CGE prometió a los padres acelerar las entrevistas testimoniales para que el establecimiento recuperara la normalidad.
Y justo la semana pasada cuando los padres volvieron a mandar a sus hijos a la escuela porque sintieron que estaban siendo escuchados, el CGE aprobó el viernes pasado la Resolución 3177 donde no solo declaró nula la disposición 49/19 por la que se designó a Valeria Paraná como directora suplente sino que además revocó la Resolución 7845/24 del CGE en la que le otorgó estabilidad laboral en el cargo de maestra de grado.
El CGE ordenó también a la Junta de Clasificación que excluya en el legajo de la docente el puntaje obtenido desde 2019, por la función jerárquica. El organismo no solo declaró “liberado” el cargo de la dirección de la Escuela 958 sino también el de maestro de grado.
“Fruto del árbol envenenado”
Para el Consejo General de Educación, la inserción institucional y escalada jerárquica de la docente en cuestión “nacieron de un acto afectado de nulidad absoluta” y por ello decidió aplicar “la doctrina del fruto del árbol caído” según la cual un acto administrativo posterior que consolida un derecho no puede purgar ni convalidar la ilegalidad del acto que le dio origen.
Por ello, en un acto inédito y que seguramente terminará en la Justicia, el CGE le quitó el estatus de estabilidad laboral que la docente tenía sobre el cargo de maestra de grado.






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