La vicepresidenta de la Nación y titular del Senado, Victoria Villarruel, envió este domingo un saludo a los trabajadores de prensa por el Día del Periodista y volvió a marcar una diferencia política con el presidente Javier Milei, quien mantiene una relación abiertamente confrontativa con buena parte del periodismo y los medios de comunicación.
A través de sus redes sociales, Villarruel publicó un mensaje en el que reivindicó la tarea periodística como parte del funcionamiento democrático, aunque también cuestionó con dureza a quienes, según planteó, utilizan la profesión con fines de operación política o propaganda.
“En el Día del Periodista quiero saludar especialmente a quienes viven esta profesión como un servicio y no como una herramienta de operaciones, extorsión o propaganda”, expresó la vicepresidenta.
En el mismo mensaje, sostuvo que la Argentina necesita un periodismo capaz de investigar, preguntar e incomodar cuando sea necesario. También cuestionó a quienes “militan relatos” mientras ocultan la realidad cotidiana que atraviesan millones de ciudadanos.
El pronunciamiento tuvo una lectura política inmediata porque se produjo en un contexto de tensión persistente entre la Casa Rosada y distintos sectores de la prensa, atravesado por descalificaciones públicas, ataques en redes sociales y una relación cada vez más áspera entre el oficialismo nacional y los medios.
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Villarruel también se refirió a las presiones que enfrentan los trabajadores de prensa. “Muchas veces lo más difícil no es decir la verdad, sino sostenerla cuando aparecen las presiones, las campañas de desprestigio o los ataques coordinados contra quien piensa distinto”, reflexionó.
Luego agregó una consideración personal sobre el escenario mediático y digital actual: “Lo sé bien. En este tiempo me tocó ver cómo algunos utilizan micrófonos y redes no para informar, sino para deformar, agredir y construir enemigos”.
Sin embargo, la titular del Senado también diferenció esa situación de la labor de periodistas que, según remarcó, siguen trabajando con honestidad y respeto por la verdad. A ellos dirigió especialmente su reconocimiento en la jornada.
“También conocí a profesionales valientes que, aun en medio de un clima cada vez más hostil, siguen trabajando con honestidad y respeto por la verdad”, señaló.
La vicepresidenta ratificó además la importancia de la actividad de los medios de comunicación para el sistema político y sostuvo que una democracia sana necesita libertad de prensa, pero también responsabilidad.
En esa línea, planteó que informar no es manipular y que opinar no debería significar destruir al que está enfrente. La frase apunta a un debate más amplio sobre el deterioro del diálogo público, la circulación de desinformación, el rol de las redes sociales y el uso de la exposición mediática como herramienta de confrontación política.
También vinculó el trabajo periodístico con los desafíos que imponen las nuevas tecnologías. Señaló que la transformación digital interpela a la comunicación quizás como a ninguna otra profesión y apeló a una reflexión ética sobre el uso de esas herramientas.
“Utilizar esas herramientas con ética para subordinarlas al bien común, como escribió el papa León XIV en su reciente encíclica Magnifica Humanitas, es un gran desafío de esta era y está en sus manos”, sostuvo.
La mención religiosa no fue casual. La encíclica a la que aludió la vicepresidenta plantea una reflexión sobre la dignidad humana frente al avance tecnológico y el impacto de la inteligencia artificial en la vida social, política y laboral. En ese marco, Villarruel buscó trasladar esa advertencia al terreno de la comunicación pública y el periodismo.
Hacia el final de su mensaje, la vicepresidenta introdujo una definición institucional sobre el funcionamiento de la Cámara alta. “Como Presidente del Senado creo profundamente que las instituciones deben tener las puertas abiertas al periodismo y también a la ciudadanía”, enfatizó.
Luego agregó: “Por eso, en esta Casa de las Provincias nunca vamos a limitar el acceso de quienes cumplen la tarea de informar”.
La frase también operó como una señal política hacia el interior del oficialismo. Mientras Milei suele confrontar públicamente con periodistas y medios a los que acusa de operar contra su gobierno, Villarruel eligió un tono distinto: reivindicó la libertad de prensa, pidió responsabilidad y defendió el acceso de los cronistas a las instituciones.
El mensaje se inscribe, además, en una relación cada vez más distante entre la vicepresidenta y el núcleo central del Gobierno nacional. Aunque no mencionó directamente al Presidente, el contraste entre ambos estilos volvió a quedar expuesto en una fecha especialmente sensible para el periodismo argentino.
Villarruel cerró su publicación con una defensa del Congreso como espacio de pluralidad, diálogo y convivencia democrática, aun en medio de las diferencias. Su posicionamiento dejó planteada una idea central: la crítica, la pregunta incómoda y el acceso a la información no deberían ser vistos como amenazas, sino como componentes necesarios de la vida democrática.
Fuente: Agencia de Noticias NA






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