La Unión Tranviarios Automotor (UTA) volvió a encender las alarmas en el sistema de transporte público al advertir sobre la posibilidad de una nueva medida de fuerza ante la falta de avances en las negociaciones salariales. El gremio que conduce Roberto Fernández denunció que, desde el vencimiento del último acuerdo paritario firmado a fines de enero, no recibió ninguna convocatoria oficial para discutir una actualización de los ingresos de los trabajadores.
La organización sindical expresó su malestar a través de un duro comunicado en el que sostuvo que “los días pasan, la paz social peligra”, dejando en claro que la paciencia de los choferes comienza a agotarse frente a la ausencia de respuestas por parte del Gobierno nacional.
El último incremento salarial acordado para el sector se aplicó en tres tramos consecutivos, con subas del 1,4% en enero, 1,3% en febrero y otro 1,3% en marzo. Como resultado de ese esquema, el salario básico de los conductores alcanzó los 1.574.000 pesos en abril. Sin embargo, desde entonces no hubo nuevas actualizaciones, pese al avance de la inflación y al deterioro del poder adquisitivo.
Bajo el título “Queremos el mismo trato de exportadoras, petroleras o mineras”, la UTA dirigió su reclamo directamente al ministro de Economía, Luis Caputo. En el documento, el sindicato pidió que el funcionario “trate, evalúe y resuelva las cuestiones pendientes” que afectan a los trabajadores del transporte.
Desde la conducción gremial cuestionaron que otros sectores estratégicos de la economía reciban atención prioritaria mientras los reclamos de los choferes permanecen sin respuesta. “Los trabajadores del transporte queremos recomponer nuestros salarios, y por desgracia, no hay respuestas, solo dilaciones. Nuestro pedido salarial es a partir del mes de mayo”, manifestaron.
Además, la organización criticó la utilización recurrente de conciliaciones obligatorias para frenar conflictos laborales. Según plantearon, este mecanismo posterga las discusiones de fondo y genera un creciente malestar entre los empleados del sector.
El conflicto se desarrolla además en la antesala del pago de la primera cuota del Sueldo Anual Complementario (SAC). Aunque los choferes percibirán el medio aguinaldo antes de fines de junio, o a más tardar durante los primeros días hábiles de julio, desde el sindicato remarcaron que ese ingreso extraordinario no reemplaza la necesidad de una actualización salarial permanente.
Para la UTA, el eje de la discusión continúa siendo la recomposición de los haberes mensuales y la recuperación del poder de compra perdido durante los últimos meses. Por ello, insistieron en que cualquier acuerdo debe contemplar aumentos retroactivos a partir de mayo.
Si bien hasta el momento no se anunció una fecha concreta para un paro, el tono del comunicado refleja una escalada en la tensión entre el gremio y las autoridades nacionales. “Dilatar no sirve para nada. Señor Ministro, trate, responda y resuelva el asunto”, concluyó la entidad sindical.
Una eventual medida de fuerza tendría un fuerte impacto principalmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde se concentra gran parte de los servicios urbanos de pasajeros. No obstante, el reclamo también alcanza a los trabajadores del interior del país, que atraviesan una situación similar y observan con preocupación la falta de avances en la negociación salarial.






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