El Campamento Paraguayo de Pindapoy fue un tema que llamó poderosamente la atención de docentes, padres y alumnos, durante la Feria de Ciencias realizada el pasado 20 de mayo en el Bachillerato Orientado Provincial (BOP) N°12 de San José. Esta temática, que nunca se había presentado en el ámbito estudiantil, pasó a la Instancia Zonal y generó aún más expectativa, sumando nuevos desafíos a los estudiantes expositores.
El Campamento Paraguayo de Pindapoy estuvo instalado en las márgenes del arroyo del mismo nombre, al sur de la provincia de Misiones, desde el 13 de enero hasta el 27 de mayo de 1865, muy cerca de la actual estación de peaje de la ruta 105, que une Posadas con San José. Fue armado como parte de la Guerra de la Triple Alianza, 1864 a 1870, y en él estuvieron asentados alrededor de 10 mil soldados. Por motivos de la investigación de la tesis doctoral del magíster Mario Rivas, docente de Plástica del establecimiento, el profesor solicitó a los chicos presentar el tema en la clásica Feria de Ciencias escolar, ya que es un evento histórico de enorme relevancia.
La directora del BOP N°12, Graciela Gural, sostuvo que “la presentación de este trabajo me parece muy importante porque nos permite revalorizar la historia de nuestra región. La preservación y difusión de la historia del campamento paraguayo en Pindapoy contribuye a mantener viva la memoria colectiva, promoviendo el respeto por nuestro pasado y la construcción de una identidad sólida”. Carolina Maidana, alumna expositora, manifestó que “al igual que a todos los que escucharon nuestra exposición por primera vez, a mí también me sorprendió saber todo lo que ocurrió en esa fecha. ¿Quién diría que sobre algo tan impactante e histórico, muy pocas personas sepan? Así que me pareció súper que el profesor Mario Rivas haya decidido compartir este nuevo conocimiento. Es parte de nuestra historia y justamente por eso vinimos a contarla”.
El alumno Marcos Morel comentó que “al principio, cuando el profe nos eligió y nos dijo el tema para la lección, no le tenía mucha fe; pero cuando nos fuimos adentrando a la trama, me pareció fascinante el tema, y más por el hecho que fue en una parte rural de acá cerca”. Este tema es parte de la identidad de los lugareños y absolutamente desconocido. La alumna Milagros Ferreira opinó que “el trabajo sobre el Campamento Paraguayo de Pindapoy fue muy especial y enriquecedor. A mi parecer, fue una gran oportunidad para aprender más sobre nuestra historia, compartir conocimientos y fortalecer el trabajo en equipo”. Sin quedar atrás, el alumno Alexi Exequiel acotó: “La verdad, me siento emocionado, porque para mí fue una experiencia única y muy linda. Nunca había participado en una Feria de Ciencias del colegio y fue un tema nuevo de aprendizaje para mí”.

Antecedentes
El disparador de este tema de investigación fue la lectura de una serie de notas periodísticas sobre el camposanto de los Paraguayos, lindante a la ruta 105 y a pocos metros del peaje. “La información brindada en aquellas notas”, expresó Rivas, “fue realizada por el destacado historiador Esteban Snihur, originario de Apóstoles. Además, según testimonios de mi padre Américo Rivas, mi bisabuelo Ángel Custodio Rivas, vino a vivir a esta zona luego de haber sido uno de los sobrevivientes paraguayos de la Guerra de la Triple Alianza. Y, por supuesto, soy de la localidad de Pindapoy, que depende administrativamente del Municipio de San José y que está en vías de municipalizarse. Era bastante obvio que tome como tema de investigación la cuestión del Campamento Paraguayo de Pindapoy”, concluyó el historiador y ahora estudiante del doctorado en Historia de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), Resistencia, Chaco.
El desarrollo de la Feria
Desde el inicio del ciclo escolar 2026, el docente fue convocando uno a uno a los alumnos para participar de la Feria de Ciencias. Si bien se eligieron dos alumnos titulares, por la complejidad del tema, se necesitaron de dos suplentes que también pudieran exponer. Se hicieron sucesivas reuniones, en las que Rivas les iba presentando la teoría, las gráficas y los archivos para ser estudiados por los alumnos.
“No hay ningún libro que hable al respecto, solo menciones puntuales como la nota brindada por Snihur y otros textos, pequeños retazos de historia dispersos por ahí. Es lo único que hay, por ello, les iré brindando el material que tengo y que voy encontrando”, les dijo una y otra vez el docente. La información más importante se extrajo de unos mapas realizados por las fuerzas brasileñas que fueron publicados en 1871 y, por sobre todas las cosas, de unos informes escritos por el Mayor Pedro Duarte y el Teniente Coronel Antonio de la Cruz Estigarribia, quienes estuvieron a cargo de organizar y dirigir el campamento paraguayo. Esos mapas están en la Dirección de Hidrografía y Navegación del Ministerio de Defensa de Brasil y los informes en el Archivo Nacional de Asunción de Paraguay.

Datos sobre el campamento
Según revelan las cartas de Duarte y Estigarribia, a los paraguayos acampados en Pindapoy, les tocó un invierno muy crudo, ya que se registraron heladas a fines de marzo y fuertes lluvias que impedían el movimiento adecuado de las tropas. Esto acarreó numerosas enfermedades como disentería, pulmonía, infecciones, fiebre, dolores estomacales, que conllevaron a muchas muertes de los soldados. Esto sumado a las condiciones geográficas del lugar, que se mantienen hasta el día de hoy, donde hay muchos bañados, vertientes, con fuertes neblinas y sectores fácilmente inundables. Otro elemento destacado fue la participación de soldados guaraníes. Las cartas mencionan apellidos como Guaricú, Cuañamandú, Mboroguí, Arecayú y Potí. También había presencia de sacerdotes, médicos, inspectores y, por supuesto, las distintas jerarquías militares. Esto nos habla de la variada participación poblacional en la guerra y, por supuesto, en el campamento. Obviamente, lo más destacado de las cartas son los movimientos militares que se describen en ellas, como ser las exploraciones, las deserciones, el descubrimiento de traidores y sus ejecuciones, las refriegas bélicas, las sanciones, los movimientos de tropas enemigas, tanto argentinas como brasileñas o uruguayas. También las órdenes que iban recibiendo de su presidente Francisco Solano López.
Un aspecto de color son los negocios que hacían. Era necesario el sustento de los integrantes del campamento, que duró cuatro meses y medio, por lo tanto, se comercializaba con los lugareños de origen correntino y los misioneros que habitaban en las antiguas poblaciones jesuíticas, como San José, Candelaria y San Carlos. Además de la comida, se comercializaban bueyes, vacas, mulas, caballos y utensilios necesarios para la vida.
El fin del campamento
Los soldados paraguayos de este campamento fueron la columna oriental del ejército paraguayo que avanzó hacia el sur. Una parte, a cargo del Mayor Duarte, descendió hasta Paso de los Libres, provincia de Corrientes, donde fueron derrotados en la batalla de Yatay por las fuerzas aliadas. Mientras tanto, el Teniente Estigarribia, pasó el río Uruguay en Santo Tomé y capturó São Borja, para luego descender y capturar Uruguayana, ambas ciudades brasileñas, donde es asediado hasta que se logró su rendición.
Muchos paraguayos murieron allí, una buena parte ejecutados una vez vencidos. Otros fueron llevados prisioneros a distintas ciudades de Uruguay, Brasil y Argentina. Y otros fueron obligados a luchar contra sus propios hermanos. Hubo algunos que lograron huir de la captura y volvieron a unirse a las fuerzas paraguayas para volver a luchar. Vencer o morir, esa era la consigna. Muchos pueden cuestionar las acciones de la Guerra de la Triple Alianza, pero nadie podrá negar el coraje de soldados paraguayos.
Una mirada importante
La directora Gural, profesora de Historia, aseguró que “conocer estos hechos enriquece nuestros conocimientos y nos invita a reflexionar sobre la integración entre los pueblos y el cuidado de los sitios históricos como parte de nuestro patrimonio histórico común”. Los alumnos expositores fueron efusivos a la hora de los agradecimientos. Morel mencionó que “coincidimos muy bien tanto con el profesor y su organización, como con mis compañeros-amigos”. Exequiel se mostró “agradecido por haber participado, fue muy lindo”, mientras que Ferreira hizo lo propio con sus compañeros “por su compromiso, colaboración y esfuerzo durante todo el proyecto, al profesor Mario Rivas por su dedicación, apoyo, paciencia y guía constante, y a todas las personas que se acercaron a conocer y valorar nuestro trabajo”.






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