Una feria americana solidaria volverá a poner en movimiento una red de ayuda que, desde hace años, acompaña el trabajo cotidiano del Centro de Habilitación y Rehabilitación del Ciego “Santa Rosa de Lima” de Posadas y de la escuela de ciegos. La actividad será los días miércoles 3, jueves 4 y viernes 5 de junio, de 8 a 13, en el edificio ubicado sobre Sarmiento 1847, en la planta baja. La propuesta fue organizada por la Comisión de Damas, un grupo de voluntarias que colabora de manera permanente con ambas instituciones.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, la directora del centro, Noemí Aguirre, explicó que lo recaudado será destinado a cubrir gastos importantes del funcionamiento diario, “sobre todo lo que es materiales para trabajar, como también para los participantes”. En ese punto, aclaró que en el centro no se habla de alumnos, sino de participantes, una forma de nombrar a las personas que transitan los distintos procesos de habilitación y rehabilitación.
La feria ya forma parte de la identidad de la institución. Según contó la directora, las voluntarias comenzaron a preparar el salón desde días previos y la expectativa es que la comunidad pueda acercarse a comprar y, al mismo tiempo, colaborar. Allí se podrán encontrar prendas de verano y de invierno, abrigos, ropa para mujeres, hombres, niños y bebés, además de zapatos, carteras y accesorios.
“Hay hermosas prendas, muy buenos precios”, destacó Aguirre, quien también remarcó el valor del trabajo silencioso de la Comisión de Damas. “Son nuestros ángeles de la guarda”, dijo sobre las voluntarias que sostienen este tipo de actividades solidarias. Además, adelantó que para el mes próximo ya preparan otra iniciativa: un arroz con pollo a beneficio de las instituciones.
Un centro que acompaña desde los primeros meses de vida
Más allá de la feria, Aguirre describió el amplio trabajo que realiza el Centro Santa Rosa de Lima durante todo el año. La institución aborda tanto la habilitación como la rehabilitación de personas con discapacidad visual y acompaña a bebés, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores.
En el caso de la atención temprana, el centro trabaja con bebés desde aproximadamente los 45 días de vida e incluso, en algunos casos, desde el primer mes, cuando ya existe un diagnóstico oftalmológico. Aguirre explicó que los avances en la atención médica y en la tecnología permitieron que muchos diagnósticos lleguen antes, lo que facilita un acompañamiento más temprano de las familias. Esa detección precoz permite iniciar procesos de estimulación, orientación y acompañamiento familiar en una etapa clave del desarrollo.
Para jóvenes y adultos, el centro trabaja principalmente en rehabilitación. Entre sus áreas se encuentra el departamento de orientación y movilidad, donde se enseña el uso del bastón blanco o del bastón verde, herramientas fundamentales de movilidad y seguridad para personas con discapacidad visual.
También se desarrollan actividades vinculadas a la vida diaria, espacios para personas con discapacidad múltiple, musicoterapia, biblioteca, enseñanza de lectoescritura braille y tiflotecnología, el área dedicada al uso de aplicaciones y tecnología adaptada para personas ciegas o con baja visión.
A eso se suman cuatro talleres donde los participantes aprenden y trabajan en áreas como carpintería, encuadernación, arte, pintura y cerámica. “La verdad que es bastante completa”, resumió Aguirre, al señalar que el centro cuenta con siete departamentos en total.
Uno de los datos centrales es que la atención brindada por la institución es gratuita. “No cobramos absolutamente nada por todos estos servicios que prestamos”, remarcó la directora. Por eso, explicó, el trabajo de la Comisión de Damas y los eventos solidarios ayudan a sostener parte de los gastos cotidianos.
Materiales, tecnología y máquinas Braille
Aguirre detalló también cuáles son las necesidades más urgentes que atraviesa actualmente el centro. La institución funciona como una entidad pública de gestión privada y depende del Obispado, que aporta el edificio. En tanto, el Estado sostiene cargos para la atención, pero los materiales de uso diario requieren otros canales de apoyo y colaboración.
Entre los elementos necesarios mencionó madera para carpintería, lana de totora para la confección de alfombras, arcilla para cerámica y pinturas, especialmente aquellas que quedan en relieve y permiten que las personas con discapacidad visual puedan tocar y sentir el trabajo realizado. La directora explicó que ese tipo de pintura se utiliza con stencil o con diagramas de dibujo ya establecidos. Una vez aplicada, queda en relieve, lo que permite que los participantes puedan reconocer las formas mediante el tacto y desarrollar actividades artísticas accesibles.
Uno de los pedidos más urgentes está vinculado al área de tiflotecnología. Aguirre recordó que el año pasado recibieron una notebook a partir del trabajo en red con el Consejo Provincial de Discapacidad y la Viceconsejería, pero advirtió que el equipamiento sigue siendo insuficiente y antiguo.
“Necesitamos actualizar nuestro equipamiento de tecnología. Tenemos tres computadoras, pero las tenemos hace 20 años”, señaló. Aunque todavía funcionan, admitió que ya están “un poquito obsoletas”, especialmente para un área con alta demanda.
La tiflotecnología resulta cada vez más importante porque permite trabajar con herramientas digitales adaptadas, aplicaciones, computadoras y dispositivos que facilitan la educación, la autonomía y la accesibilidad. “Todo lo que es accesibilidad a la educación, con la computadora, con la notebook, es mucho más accesible, mucho más facilitador como herramienta para las personas”, explicó.
Otra necesidad permanente es el mantenimiento de las máquinas Braille. Aguirre indicó que estos equipos requieren arreglos, servicios anuales y, en muchos casos, recambio de piezas, lo que implica costos importantes para la institución.
Aun así, destacó que el centro logra sostenerse gracias al apoyo de la comunidad. “Siempre aparece la gente solidaria que colabora, que dona, que nos apoya, que nos conecta y hacemos redes”, valoró. Y añadió que, pese al contexto complejo que atraviesan muchas instituciones y familias, se sienten acompañados por esa red solidaria.
La feria, los horarios y el lugar
La feria americana se realizará en Sarmiento 1847, en el edificio del Centro Santa Rosa de Lima, en la planta baja. Abrirá sus puertas el miércoles 3 de junio, desde las 8 de la mañana hasta las 13, y continuará en el mismo horario el jueves 4 y el viernes 5.
La invitación está dirigida a toda la comunidad. Quienes se acerquen podrán encontrar ropa, calzado y accesorios a precios accesibles, pero también colaborar con dos instituciones que cumplen un rol clave en la inclusión de personas con discapacidad visual.
Aguirre remarcó varias veces la importancia de la participación comunitaria y de los vínculos solidarios para sostener las actividades del centro. La feria, en ese sentido, no aparece solo como una venta de prendas usadas, sino como una forma concreta de financiar materiales, talleres, reparaciones y recursos que luego se transforman en autonomía, aprendizaje y acompañamiento.
La directora también explicó que uno de los departamentos de la institución está vinculado al área pastoral y que ese tipo de espacios también forman parte del acompañamiento integral.
“Vamos a tener un encuentro pastoral, que es tan importante: fortalecer la fe, el espíritu, desde la esperanza y desde la fe sobre todo”, finalizó.






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