La Argentina atraviesa una transformación demográfica que empieza a modificar la estructura de sus hogares y abre interrogantes sobre el futuro del país.
Un estudio del Observatorio del Desarrollo Humano de la Universidad Austral reveló que la tasa de natalidad cayó un 40% desde 2014, mientras que aumentó la proporción de familias monoparentales y el 57% de las viviendas ya no tiene menores de 18 años.
El informe plantea que detrás de estos cambios no existe una única explicación, sino un fenómeno “multicausal” que abarca factores culturales, laborales, económicos y sociales que reconfiguran los proyectos de vida y las decisiones familiares.
La maternidad como elección y no como mandato
La abogada y activista feminista Lala Pasquinelli propone correr el eje del debate y evitar interpretar el fenómeno exclusivamente desde una lógica de preocupación por la baja natalidad.
Para ella, el tema debe leerse como una transformación social. “Es un asunto más que un problema”, sostuvo. Además, advirtió que en distintos países comenzaron a surgir discursos políticos que buscan responsabilizar a las mujeres por la caída de los nacimientos.
Según explicó, algunos sectores de ultraderecha impulsan respuestas centradas en el control sobre los cuerpos femeninos en lugar de analizar los cambios estructurales que atraviesan las sociedades.
La mayor autonomía económica, el acceso sostenido a la educación y la posibilidad de decidir sobre el propio proyecto de vida aparecen como elementos centrales de este proceso.

Un país que envejece y obliga a repensar el futuro
La caída de la natalidad también empieza a modificar la estructura poblacional. Gustavo Peretti, geógrafo y docente de la Universidad Nacional del Litoral, señaló que el envejecimiento poblacional comenzó a acelerarse hace más de una década. “La caída se da en el 2014, pero luego tiene otro piso de caída con la pandemia en el 2020”, manifestó.
El especialista advirtió que estos cambios tendrán impacto en el mercado laboral, en el sostenimiento del sistema previsional y en el diseño de políticas públicas.
En ese marco, la economista y magíster en Género, Sociedad y Políticas, Luisina Logiodice, considera que el país todavía no atraviesa una etapa consolidada de envejecimiento, aunque ya aparecen señales claras. “Argentina todavía no está en una situación de envejecimiento poblacional consolidado, sí empezamos a ver síntomas de que hacia eso vamos”, señaló.
La investigadora agregó que algunas proyecciones de Naciones Unidas ubican hacia la década de 2040 una etapa más marcada de envejecimiento poblacional.
Para los especialistas, el desafío no pasa únicamente por revertir la caída de nacimientos, sino por comprender que detrás del fenómeno existe una transformación profunda: mujeres con mayor acceso a educación, trabajo y autonomía que redefinen los tiempos, las formas y el lugar que ocupa la maternidad dentro de sus proyectos de vida.















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