El paisaje urbano y costero de Posadas será el escenario de una historia atravesada por la exposición digital, la adolescencia y los límites entre juego y peligro. La directora misionera Eva Macarena Rodríguez concluyó el rodaje de “El remolino del río”, un cortometraje de ficción que actualmente ingresa en etapa de posproducción y que se perfila como una de las apuestas más fuertes del cine regional reciente.
La producción, filmada entre fines de marzo y comienzos de abril en distintos puntos de la capital misionera, toma como eje narrativo el universo de las redes sociales y la presión que generan sobre los jóvenes. El proyecto fue uno de los ganadores del Concurso de Cortometraje de Primeras o Segundas Obras del Plan de Fomento 2025 del Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones.
La trama sigue a Asia y Lea, dos adolescentes que buscan alcanzar un millón de seguidores y anuncian que se arrojarán a un remolino durante una transmisión en vivo. Lo que comienza como una búsqueda de visibilidad digital termina escalando hacia una situación cada vez más tensa y peligrosa.

La idea nació de una imagen profundamente arraigada en la memoria de la directora: el temor infantil a las corrientes de agua y, particularmente, al mítico “Bairuzú” de Montecarlo. Desde allí construyó una analogía sobre el poder de absorción de las plataformas digitales.
“El verdadero peligro está en la mirada de los otros”, explicó Rodríguez, quien definió a las redes sociales como “esa fuerza que hoy en día nos succiona nuestro tiempo y nuestra mirada”.
Uno de los aspectos más distintivos del proyecto es su apuesta estética. Influenciada por el cine de Sofia Coppola y por la realizadora correntina Clarisa Navas, la película busca un tono naturalista y crudo, apoyado en cámara en mano y en la utilización de imágenes reales de archivo de las actrices para construir una especie de collage entre ficción y realidad.

La dirección de fotografía estuvo a cargo de Sandra Grossi, mientras que la edición se desarrolla actualmente en Brasil bajo la responsabilidad de Júlia DaCosta. También se incorporarán animaciones y diseños digitales desarrollados en Posadas para recrear las pantallas y entornos virtuales presentes dentro de la historia.
Además de la propuesta narrativa, la producción se destacó por la conformación de su equipo técnico: el 95% estuvo integrado por mujeres e identidades diversas, muchas vinculadas a la colectiva MUTAR.
La actriz Lara Argañarás describió el clima de trabajo como una experiencia inédita de “hermandad y sororidad”, mientras que desde la producción remarcaron las dificultades económicas que implica sostener una ópera prima en el actual contexto del país.
El rodaje se realizó en locaciones como Villa Cabello, el Club Náutico León Seró y el complejo La Aventura, integrando paisajes cotidianos de Posadas a una historia que busca interpelar especialmente a las nuevas generaciones.
Aunque todavía no tiene fecha de estreno confirmada, Rodríguez aseguró que la etapa de posproducción será determinante para consolidar la identidad final del cortometraje, especialmente en el trabajo sonoro y visual.
Con “El remolino del río”, la realizadora profundiza una línea autoral atravesada por las juventudes, el territorio y las nuevas formas de construcción de identidad en tiempos dominados por la exposición permanente.





