La Policía de Misiones cumple hoy 170 años de historia institucional, consolidando un modelo de seguridad que refleja una evolución profunda, sostenida y adaptada a cada etapa de la provincia. Incluso antes que Misiones fuera formalmente constituida, ya existía una idea que dio origen a la institución: cuidar a la comunidad.
En un territorio en formación, con escasa presencia estatal, el rol policial era integral, abarcando funciones de orden, asistencia, acompañamiento social y presencia en zonas rurales donde no había otra estructura del Estado. En ese contexto histórico, la función policial no se limitaba a la prevención del delito, sino que representaba una autoridad total en el territorio: organizaba la vida social, garantizaba la convivencia y acompañaba el desarrollo de las primeras comunidades. Aquel policía a pie o a caballo, que recorría caminos de tierra, colonias y montes, fue el primer eslabón de una cadena institucional que hoy se proyecta como una de las fuerzas más modernas del país.
Con el paso del tiempo, y en paralelo al crecimiento de Misiones como provincia, la institución fue reconfigurando su estructura y su rol. La consolidación del Estado provincial, la urbanización, la diversificación económica y la complejidad creciente de la sociedad obligaron a una policía cada vez más organizada, especializada y preparada.

Así, la fuerza fue dejando atrás su carácter empírico para avanzar hacia un modelo profesional, con formación académica, planificación estratégica y despliegue territorial integral. Hoy, la Policía de Misiones cuenta con un capital humano altamente capacitado, con formación profesional y universitaria, preparado para dar respuesta en los 79 municipios de la provincia. Este desarrollo no es casual, sino el resultado de una política sostenida de inversión del Gobierno de Misiones y de una planificación estratégica impulsada desde el Ministerio de Gobierno, que coloca a la seguridad como un eje central de gestión.
El jefe de Policía, comisario general Sandro Martínez, sintetizó el espíritu de la institución al afirmar que “la seguridad no es una consigna: es una construcción diaria. Se edifica con presencia real en el territorio, con cercanía al ciudadano y con un trabajo articulado, constante y estratégico. Tengo la plena convicción de que contamos con una fuerza integrada por mujeres y hombres íntegros, dispuestos a darlo todo por el bien común”. Esa construcción, que antes se sostenía casi exclusivamente en la presencia física del efectivo, hoy se apoya también en un sistema tecnológico que potencia la capacidad operativa.
La Policía de Misiones dispone de más de 5.000 cámaras de videovigilancia distribuidas en centros descentralizados del 911 en toda la provincia, lo que permite monitoreo en tiempo real, prevención del delito y reconstrucción de hechos. A esto se suma la incorporación de drones para patrullajes, búsqueda de personas y control de rutas, así como el funcionamiento del anillo digital, que posibilita la identificación de vehículos y el cierre rápido de perímetros ante hechos delictivos.
La presencia activa del área de cibercrimen amplió además el alcance de la institución hacia delitos que impactan directamente en la economía y la seguridad de las familias. Este cambio de paradigma permitió pasar de una policía principalmente reactiva a un modelo preventivo, basado en información, análisis y despliegue estratégico. Los resultados de este proceso se reflejan en indicadores concretos: un 98% de esclarecimiento de homicidios, el 100% de resolución en femicidios y un 86% de efectividad en delitos informáticos. En paralelo, la lucha contra el narcotráfico y los delitos complejos mostró un impacto significativo. A 170 años de su creación, la Policía de Misiones no es la misma que en sus orígenes, pero conserva intacta su razón de ser.
Ver esta publicación en Instagram





