Una niña de 10 años fue asesinada por un hombre de 62, según lo señala la investigación, en un hecho que ocurrió en enero del 2024 en la zona de Colonia Aurora. El expediente fue clausurado y elevado a un Tribunal para que el acusado sea juzgado.
Según fuentes consultadas por PRIMERA EDICIÓN, en los últimos días de abril, el Juzgado de Instrucción 1 de Oberá, subrogado por el magistrado Horacio Eriberto Alarcón, elevó la causa por el crimen de la menor Ayelén Prestes.
El acusado tiene actualmente 64 años y está sindicado como autor de los delitos de “homicidio agravado por haber sido cometido para ocultar otro delito” (abuso sexual).
Apenas un mes después de su detención le fue dictada la prisión preventiva. Entre los fundamentos se encontraba “el peligro de fuga a raíz de la falta de arraigo en la comunidad” que tenía el sospechoso.
Completado todo el proceso de instrucción, la causa ya está en poder del Tribunal Penal de Oberá para que a posteriori se defina una fecha para que el hombre se siente en el banquillo de los acusados a responder por los hechos que se le endilgan.
La investigación del caso comenzó cuando la mamá de Milagros fue a la comisaría de Colonia Aurora a pedir ayuda porque se le había perdido su hija.
La progenitora de 26 años relató que le pidió a la pequeña que fuera a hacer un mandado, comprarle unas pastillas para el dolor de muelas. Era la mañana del jueves 11 de enero cuando Milagros con la plata que le dio su mamá salió de la vivienda ubicada en el kilómetro 20 de la ruta provincial 222.
La menor no regresaba y la angustia comenzó a apoderarse de los padres. Los vecinos se sumaron a la búsqueda y empezaron a rastrearla por todo el pueblo.
Ante la situación que aún no estaba del todo clara, la Justicia ordenó que los progenitores permanecieran en la comisaría, mientras se desplegaba un operativo de búsqueda que incluyó a efectivos de varias dependencias de la UR-XI y de la Dirección Homicidios.
Al día siguiente, a unos 400 metros de su casa, la menor fue hallada sin vida en medio de un maizal. La autopsia confirmó que había sufrido abuso sexual y fue estrangulada con un cinto o con un cordón.
La sospecha acerca del autor se deslizó hacia un vecino de la zona que había sido visto el día anterior cerca de donde hallaron el cuerpo. El hombre se había radicado en la zona aproximadamente tres años antes. Solía vender libros infantiles y afirmaba ser pastor evangélico, aunque nunca ejerció ningún culto en la zona.
Las averiguaciones posteriores indicaron que era un exconvicto que cumplió condena en Buenos Aires por un delito contra la integridad sexual contra una menor, según revelaron las fuentes del caso.





