La pequeña comunidad mbya guaraní Yakui, donde viven siete familias, está literalmente aislada: la ruta más cercana (la ruta 14 que lleva a Montecarlo) está a 40 kilómetros y la comunidad no cuenta con un camino de acceso y salida a la misma. En los papeles y proyectos, este camino municipal seguramente existe puesto que hace un tiempo se marcó el rumbo con palotes y alambrado, pero el proyecto no avanzó por lo que es imposible para un auto o moto transitar por el rumbo marcado, con pastos altos e irregularidades del suelo.
Allí, aisladas del mundo, viven siete familias. Ellas mismas hicieron sus precarias viviendas con árboles pindó que talaron del monte y lonas que pusieron como techo. No tienen electricidad y toman agua de un arroyito cercano, el mismo lugar donde se bañan y lavan su ropa.
Según contó el segundo cacique Diego Javier Fernández a PRIMERA EDICIÓN, nunca recibieron la visita de Salud Pública ni otro organismo del Estado, lo cual es entendible pues “nadie puede llegar a nuestra comunidad si no es caminando porque no es posible que un auto o moto pueda ingresar por el camino marcado”.
Los chicos sin escuela
“Nuestra comunidad tiene personería jurídica, pero nunca recibimos la visita de ningún organismo del Estado, ni para hacer el relevamiento territorial, ni para otra cosa. Nosotros lo único que pedimos es que abran el camino para que podamos transitar”, remarcó el cacique segundo.
Según contó, “hacemos remedios caseros con la medicina del monte y también llevamos a nuestra gente al hospital de San Vicente para hacer controles de salud y estudios de imágenes (ecografías para las embarazadas), lo hacemos caminando… tenemos que salir a las 6 de la mañana para llegar a la ruta 15, en Fracrán, cerca de las 14 horas. A veces para y nos lleva algún auto, pero otras no para ningún auto y tenemos que hacer todo a pie”.
El problema mayor de no tener camino es cuando necesitan salir o ingresar a la comunidad de noche, “es muy peligroso para nuestra gurisada y para los grandes también porque hay muchas víboras”.
Según indicó el cacique segundo “pedimos el camino en la Municipalidad de San Vicente pero hasta ahora no logramos nada”.
En Yakui viven 14 niños y ninguno asiste a la escuela. “No tenemos una escuela cercana, para salir de la comunidad tenemos una picada que hacemos a pie. Cuando tenemos una urgencia le pedimos ayuda a unos vecinos que están a unos ocho kilómetros y ellos nos auxiliaron en varias oportunidades”.
Aislados
La comunidad guaraní Yakui está ubicada en Montecarlo pero el único trillo por donde se puede ingresar hasta la misma es desde San Vicente.
Tanto el cacique de Yakui como el cacique segundo, Nicolás Velásquez y Diego Javier Fernández, solicitaron al municipio que abran el camino para que sea transitable, pero hasta el momento no fueron escuchados.
Según los lugareños consultados habría intereses de terceros para mantener a la comunidad guaraní sin acceder a los servicios mínimos y obligar así a estas familias que subsisten con poco y nada en medio de esa zona, conocida como 900 hectáreas, a irse a otra comunidad y abandonar estas tierras.
Alrededor de 130 tekoá
La comunidad Yakui es una de las más recientes en Misiones, donde hay cerca de 130 comunidades.
De acuerdo a datos del Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC), en Misiones las comunidades mbya guaraní albergan a más de 11.500 personas, dispersas por todo el territorio provincial. Son muy pocas las comunidades o tekoá que tienen título de propiedad de sus tierras.
Algunas de las más numerosas se encuentran cerca de Puerto Iguazú, como Fortín Mbororé e Yriapú. Pero son muchas las comunidades que tienen una población promedio de 8 a 16 familias.
Es una práctica bastante común entre los guaraníes que -por distintos motivos, a veces por desavenencias- un grupo de familias se vaya de una comunidad y conforme una nueva tekoá.
También la falta de recursos naturales y el avance de la explotación forestal y turística obligaron a muchas comunidades a irse de las tierras que ocupaban hace muchos años y empezar de nuevo en lugares donde no hay caminos ni escuelas cercanas.





