El escenario comercial en Posadas attraviesa un momento crítico, atravesado por una fuerte retracción del gasto y una marcada pérdida del poder adquisitivo por ejecto de la “motosierra” nacional. Así lo describió Carlos María Beigbeder, empresario e integrante de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas, quien sintetizó el panorama con una definición contundente: “El consumo está horrible”.
El dirigente explicó que la principal causa radica en la falta de ingresos suficientes en los hogares, lo que impacta directamente en la dinámica económica. Señaló en FM de las Misiones que “no le dan los sueldos a la gente” y que, como consecuencia, cada vez circula menos dinero. En ese contexto, remarcó que la caída en las ventas es una consecuencia directa de esa falta de liquidez, ya que cuando el bolsillo se ajusta, las compras se reducen al mínimo indispensable.
En su análisis, Beigbeder reconoció que la inflación muestra una desaceleración en comparación con la gestión anterior, a la que calificó como “desastrosa manejando la inflación”. Sin embargo, advirtió que la suba de precios sigue presente y convive con una baja del consumo. “Seguimos teniendo inflación”, afirmó, y consideró que el problema central es que los ingresos no logran acompañar ese ritmo. En ese sentido, indicó que en el último año se registraron alrededor de “treinta y tres puntos de inflación” sin una recomposición salarial equivalente.
Al profundizar sobre los rubros más afectados, el empresario sostuvo que el impacto es generalizado, aunque se acentúa en actividades vinculadas al esparcimiento. Mencionó que las salidas, el turismo o el entretenimiento son los primeros gastos que las familias recortan. “Salir a comer afuera se pone un poco más difícil”, ejemplificó, al tiempo que explicó que los consumos básicos se sostienen o incluso crecen, con cambios en los hábitos, como reemplazar la carne por opciones más económicas.

La situación también golpea con fuerza al sector comercial, donde muchos negocios enfrentan dificultades para sostener su funcionamiento. Beigbeder advirtió que no todos cuentan con respaldo financiero suficiente para atravesar este período y que, aun quienes lo tienen, enfrentan límites. “El negocio funciona hasta que deja de funcionar”, expresó, al describir el punto de quiebre al que pueden llegar los emprendimientos.
Como reflejo de este contexto, mencionó el cierre de locales en el centro posadeño, una postal que se repite con mayor frecuencia. “Está muy oscuro el centro”, graficó, al señalar que la falta de iluminación en algunas zonas responde a la baja de persianas y no a problemas eléctricos. Según indicó, esta situación evidencia la magnitud de la crisis que atraviesa la actividad.




