Lejos de desaparecer, el libro físico se mantiene como un refugio frente a la inmediatez digital. En un presente dominado por las pantallas y la conexión permanente, el hábito de leer en papel sigue vigente, por lo menos en la ciudad de Posadas, donde la cultura de manipular el libro físico es un vínculo que todavía no se perdió, sorpresivamente -o no- encabezado por los niños y jóvenes.
En una jornada marcada por la celebración del Día del Libro, librerías de Misiones registran un movimiento especial impulsado por lectores habituales, los nuevos o los que están “oxidados” y buscan retomar el hábito de leer. Sin embargo, el contexto económico plantea desafíos para el sector, con una caída sostenida en las ventas y dificultades para sostener la actividad.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, Matías Scarabotti, dueño de la librería Tras los Pasos en Posadas señaló que este tipo de fechas siempre generan un flujo particular en los locales. “Es un día especial, sobre todo para los lectores tradicionales y quienes tienen afecto por las efemérides vinculadas al libro”, explicó.
Uno de los datos más llamativos que destacó el referente del sector es el perfil del público lector en la provincia. “En Misiones tenemos la particularidad de que hay más lectores niños y jóvenes que adultos”, afirmó.
Según explicó, esto se debe a una renovación constante del público juvenil, ya que cada año nuevos lectores se incorporan mientras otros migran por estudios. En este contexto, el libro aparece como una alternativa frente a las pantallas. “Hoy termina siendo un refugio frente a las redes y otros medios de entretenimiento. El libro pasó a ser lo distinto”, sostuvo.
El libro físico, el preferido
A contramano de lo que podría suponerse en la era digital, el libro en formato papel continúa liderando las preferencias. Scarabotti aseguró que el libro electrónico no logró expandirse de manera significativa en el mundo, salvo en ámbitos técnicos o académicos.
“El lector quiere el libro físico, marcarlo, llevarlo, tenerlo en su biblioteca. Es un objeto de deseo, algo coleccionable”, describió. En ese sentido, remarcó que, aunque la información cotidiana se consume en pantallas, la experiencia de lectura sigue estando asociada al papel.
En cuanto a los géneros más elegidos, indicó que los libros de salud y superación personal encabezan las ventas, especialmente entre el público adulto. Autores como la española Marian Rojas Estapé concentran gran interés por parte de los lectores. “Son libros bien hechos, con respaldo profesional, que ayudan a la gente. Es distinto a buscar información fragmentada en internet”, explicó.
Un aspecto poco conocido es que el precio de los libros en Argentina está regulado por ley desde la década del 90. “El precio lo fija la editorial y ninguna librería puede vender ni más caro ni más barato”, detalló.
Según explicó, esta normativa busca proteger a las librerías más pequeñas frente a grandes cadenas, evitando una competencia desigual. A su vez, aseguró que existen opciones accesibles: “Hay muchos libros nuevos entre 19.000 y 22.000 pesos, con una gran calidad”.

La crisis impacta en el sector
Pese a estas condiciones, la caída del consumo afecta directamente a las librerías. “Cuando el bolsillo se achica, el libro es lo primero que se deja de comprar porque es un bien cultural, no esencial”, señaló.
El panorama se agrava por el aumento de costos operativos como alquileres, servicios e impuestos, sumado a la baja en los precios de algunos libros. “No llegás a juntar el volumen necesario para sostener la estructura”, advirtió.
En este contexto, confirmó el cierre de varias librerías históricas en el país y mencionó que en Posadas actualmente funcionan entre cinco y seis locales, uno menos tras el reciente cierre de un comercio céntrico.
Más allá de las dificultades, las librerías continúan siendo espacios de encuentro. “Es un lugar de paseo familiar, no solo para lectores. Es un espacio democrático desde el punto de vista intelectual”, destacó.
Finalmente, Scarabotti se mostró optimista respecto al futuro del sector: “La economía argentina es cíclica. Este momento va a pasar, el consumo va a volver. Hay que resistir y ser creativos”.
En ese marco, recordó que el Día del Libro fue establecido en 1995 y celebró iniciativas como la tradición española de regalar libros y flores, una práctica que —consideró— podría replicarse en Posadas para fomentar la lectura y acompañar al sector.







