El debate sobre el lugar de los adultos mayores volvió a instalarse con fuerza en los últimos días, impulsado por declaraciones de funcionarios que los describieron como una “carga” para el sistema. La reacción no tardó en llegar desde distintos sectores, y en Misiones una de las voces críticas fue la de la médica gerontóloga Mirta Soria, quien analizó el tema en diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones.
“Que un ministro de Salud de la Nación diga eso es terrible”, sostuvo al inicio de la entrevista. Pero su planteo no se detuvo en la crítica puntual, sino que avanzó sobre una cuestión más profunda: la dificultad de muchas personas -incluso quienes superan los 70 años- para reconocerse como parte del grupo de adultos mayores. “Es esto de no reconocerse como persona mayor, no aceptar que en algún momento vamos a tener cierta vulnerabilidad que antes no teníamos”, explicó.
Ese punto, según Soria, es clave. Porque no se trata solo de una mirada externa, sino también de cómo la propia sociedad y los individuos procesan el envejecimiento. “Al no reconocer nuestra edad, estamos borrando parte de nuestra historia de vida. Nuestra vida es la experiencia, lo vivido, lo bueno, lo malo, con salud o con problemas, pero seguimos adelante”, planteó.
Edadismo, discursos y una lógica que se repite
Para la especialista, lo ocurrido no es un hecho aislado, sino parte de una lógica que se repite en distintos niveles del discurso público. Recordó otras expresiones polémicas de dirigentes y funcionarios, como cuando se habló de “viejos meados” o se cuestionó la asistencia a personas mayores por su expectativa de vida.
“Siempre está ese edadismo presente, el desvincularnos, desjerarquizarnos, decir que no somos productivos”, advirtió. Y subrayó que ese tipo de discursos impacta directamente en quienes los reciben: “Caen mal, porque toda una generación trabajó y aportó para llegar a una vejez digna”.
En ese sentido, cuestionó también el enfoque económico que suele aparecer en estas discusiones. “A nosotros nos descuentan de por vida para la jubilación. Entonces, ¿cuánto aportó esa persona al Estado? Que hagan números y se van a dar cuenta de que la carga no somos nosotros. ¿Qué pasó con ese dinero?”, planteó.
Más allá del plano simbólico, Soria vinculó este debate con situaciones concretas que enfrentan los adultos mayores, especialmente en el acceso a la salud. “El primer derecho es el de la identidad: quiénes somos, cuántos años tenemos, cuál es nuestra historia. Y después está el derecho a la salud”, remarcó.
En ese punto, mencionó las dificultades habituales para acceder a turnos médicos. “¿Qué culpa tiene una persona que necesita ver a un oftalmólogo o a un otorrinolaringólogo y no le dan turno o se lo dan dentro de dos o tres meses?”, cuestionó. Sin embargo, insistió en que los controles no deben abandonarse: “No importa si el turno es para dentro de dos o tres meses, lo importante es pedirlo”.
También apuntó a la necesidad de asumir un rol activo en la defensa de derechos. “Depende de nosotros. Debemos conocerlos y defenderlos, pero primero tenemos que reconocer la edad que tenemos”, insistió.
La conversación derivó luego hacia un tema que, según la especialista, suele minimizarse pero tiene un fuerte impacto: las caídas en adultos mayores. El disparador fue la muerte de Luis Brandoni, reconocido actor, a causa de un accidente doméstico.
“Nadie está libre de una caída, de pisar mal”, señaló, pero aclaró que en este grupo etario las consecuencias pueden ser determinantes. “Hay un 30% de la población mayor de 60 años que va a sufrir una caída al menos una vez al año”, explicó.
El riesgo no se limita al golpe físico. “Después de una caída puede haber pérdida de autonomía, y cuando perdemos autonomía, perdemos independencia. Y ahí aparecen los miedos y la dependencia”, advirtió.
Para Soria, uno de los problemas es que muchas veces se sobreestima el estado de salud. “Cuando uno pregunta cómo están, todos dicen ‘bien’, pero hay que ver si la persona puede decidir sobre su vida, moverse sola en la casa, subir escaleras o cruzar la calle. Muchas veces no”, señaló.
Las causas de las caídas son múltiples y combinan factores internos y externos. Entre los primeros, la especialista mencionó la medicación: “Los antihipertensivos, los diuréticos, los ansiolíticos o las pastillas para dormir pueden provocar mareos y favorecer caídas”.
También influyen cuestiones vinculadas al entorno. “La falta de iluminación en la casa, especialmente en pasillos y baños, es un factor importante. En el baño, además, muchas veces no hay agarraderas, y ahí se producen muchas caídas”, explicó. Por eso, recomendó incorporar elementos como barras de apoyo y alfombras antideslizantes.
El calzado es otro aspecto clave. “No estoy para usar tacos altos si eso altera mi equilibrio”, señaló, aunque aclaró que hay excepciones: “Hay personas que pueden hacerlo porque tienen buena fuerza muscular, equilibrio, visión, audición y estabilidad emocional”.
En ese mismo sentido, hizo referencia al uso de bastones u otros apoyos. “Muchas veces el traumatólogo recomienda bastón, trípode o muletas, pero nadie enseña cómo usarlos. Y eso es fundamental”, advirtió. Según explicó, el bastón no es para “colgarse”, sino para asistir el movimiento, por lo que su uso debe ser indicado y enseñado por profesionales.
En el tramo final, Soria volvió sobre una idea que atraviesa todo su planteo: la necesidad de reconocer el envejecimiento como parte de la vida. “Podés sentirte como quieras, pero tenés que reconocer tu edad y tu historia”, insistió.
También remarcó la importancia de sostener hábitos de cuidado que muchas veces se descuidan: “Tomar agua, usar los anteojos correctos, hacerse controles oftalmológicos, revisar la audición. A veces escuchamos menos por un tapón de cera y lo normalizamos, y no es así”.
Para la especialista, el desafío es doble: por un lado, combatir los discursos que desvalorizan a las personas mayores, y por otro, fortalecer prácticas que les permitan sostener su autonomía y calidad de vida.
“Las personas mayores somos presentes y debemos seguir adelante. Pero para eso tenemos que defender nuestros derechos”, concluyó.





