Colaboración: Francisco Pascual y Martín Ghisio
En un contexto donde los costos de alimentación representan entre el 50% y el 60% del gasto de un establecimiento ganadero, la mejora en la eficiencia de conversión alimentaria aparece como uno de los principales desafíos del sector. En esa línea, un equipo de investigación del INTA avanza en Mercedes, Corrientes, en la evaluación de animales capaces de producir lo mismo consumiendo menos alimento, con participación de establecimientos de todo el NEA, incluida Misiones.
La médica veterinaria María Gabriela Hug, investigadora del área de Producción Animal del INTA Mercedes, lidera un trabajo orientado a identificar reproductores con mayor eficiencia en el uso del alimento, una característica que además puede transmitirse a la descendencia. “Lo que buscamos es medir cuánto es el consumo real de cada animal y compararlo con el consumo estimado necesario para producir lo mismo. Si encontramos animales que consumen menos, estamos frente a individuos más eficientes”, explicó Hug.
El trabajo comenzó en 2020 con mediciones en corrales individuales, pero el avance se consolidó a partir de 2024 con la incorporación de comederos automáticos de registro continuo y sistemas de identificación electrónica, que permiten un monitoreo exhaustivo del consumo durante las 24 horas.
Cada animal cuenta con una caravana electrónica (chip), y el sistema registra en tiempo real su ingesta. Este seguimiento se extiende durante 90 días, tras lo cual se analizan los datos de consumo y ganancia diaria de peso para determinar los índices de eficiencia. “Hoy podemos evaluar simultáneamente entre seis y ocho animales por comedero, con registros continuos. Eso nos permitió escalar el trabajo y generar información mucho más robusta”, señaló la investigadora, en un módulo que ya evaluó más de 110 toros reproductores.
Impacto en costos y ambiente
Los resultados preliminares muestran variaciones significativas entre individuos. Los animales más eficientes pueden reducir su consumo entre un 15% y un 20% manteniendo los mismos niveles de producción.
“Este diferencial impacta directamente en la estructura de costos. Si logramos difundir esta genética, el ahorro en alimentación a escala de rodeo se vuelve muy importante”, indicó Hug. Además, la eficiencia en el uso del alimento tiene impacto ambiental. Se estima que por cada kilo menos de consumo necesario para producir lo mismo, se reduce alrededor de un 8% la emisión de metano (datos bibliográficos).
Genética y futuro productivo
Una de las claves del trabajo es que esta característica es heredable. Por eso, el foco está puesto en la evaluación de toros reproductores, en articulación con asociaciones de razas como Brangus, Braford y Brahman. A partir de los datos de consumo residual, sumados a la genealogía y al genotipado, se busca generar valores genéticos (DEP’s) asociados a la eficiencia alimentaria. Esto permitirá construir catálogos de reproductores con indicadores específicos para la selección.
“La heredabilidad de este carácter permite que sea transmitido de forma efectiva a la descendencia. La selección bajo este criterio garantiza un progreso genético sostenido, orientando el rodeo hacia animales con menor costo de mantenimiento y mejor uso del alimento”, explicó Hug.
Impacto regional en el NEA
El módulo del INTA Mercedes acerca tecnología clave a los ganaderos del NEA y provincias vecinas, reduciendo los costos de traslado que antes limitaban el acceso a evaluaciones genéticas. Esta cercanía facilita que productores de Misiones, Formosa y Salta adopten herramientas diseñadas específicamente para la variabilidad ambiental y los desafíos estructurales de la región.
A través de la mejora en la conversión alimentaria, el proyecto permite que sistemas complejos como los de Misiones ganen competitividad y sostenibilidad sin necesidad de ampliar su superficie. El objetivo final es consolidar una ganadería eficiente y resiliente que responda con éxito tanto a los requerimientos del mercado como a las exigencias ambientales.





