El fuerte incremento en los precios de la carne vacuna durante marzo encendió señales de alarma en el consumo interno. Según el último informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, el alza mensual alcanzó el 10,6%, duplicando el ritmo registrado en enero y febrero, cuando los aumentos habían rondado el 5%. De este modo, el primer trimestre cerró con una suba acumulada del 21,7%, muy por encima de la inflación general.
En ese mismo período, el índice de precios al consumidor marcó 2,9% en enero, 2,9% en febrero y 3,4% en marzo, lo que deja en evidencia la pérdida de poder adquisitivo frente a uno de los alimentos más representativos de la mesa argentina. En términos interanuales, la carne vacuna ya registra un incremento del 68,6%.
En este contexto, desde Misiones advierten que el mercado comenzó a mostrar signos de desaceleración en las últimas semanas. Gabriel Vidal Rodríguez, referente de la Cooperativa Virgen de Fátima, explicó en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones que “gracias a la malaria que hay en todo el país el mercado encontró un techo”. En esa línea, precisó que hacia la última quincena de marzo los valores empezaron a estabilizarse e incluso evidenciaron leves retrocesos.
“El mercado cárnico es el día a día. Hoy estamos con una estabilidad y ya dejó de subir, que eso es importante”, señaló. Según detalló, en lo que va de abril los precios en mostrador registraron bajas de entre el 5% y el 8% en los cortes de consumo especial.
Dentro de ese segmento, el asado fue uno de los productos que mostró una caída más marcada. “El corte para asado tuvo una baja del 10 por ciento”, puntualizó el empresario, en referencia a uno de los cortes más demandados tradicionalmente.

Sin embargo, la leve retracción en los precios no logra revertir la tendencia de fondo. Vidal Rodríguez fue categórico al afirmar que “el consumo de la carne roja sigue en caída libre”, reflejando el impacto de la crisis económica sobre los hábitos alimenticios.
En contrapartida, otras proteínas ganan terreno en la mesa de los argentinos. “Repuntó un poco el consumo de la carne de cerdo, que también había bajado en los últimos días. El cerdo está muy barato y el pollo está recontra barato, incluso volvió a bajar”, sostuvo.
La diferencia de precios resulta determinante al momento de elegir. Según explicó, la relación entre un kilo de pata muslo y uno de costilla vacuna es actualmente de seis a uno, mientras que frente al cerdo la brecha ronda el dos a uno, dependiendo del corte.
Frente a este escenario, desde la cooperativa implementan estrategias para sostener las ventas. Vidal Rodríguez indicó que arman combos accesibles con el objetivo de equilibrar precio, aporte proteico y necesidades del consumidor. “Buscamos adaptarnos a la situación económica actual y orientar al cliente”, comentó.
De cara al futuro, el panorama genera incertidumbre en el sector. “Estoy muy preocupado, pero tengo que ser optimista, porque si no soy optimista siendo empresario y comerciante, se me va a complicar”, expresó. No obstante, reconoció que “sinceramente no la veo bien”.

El referente también dejó una mirada crítica sobre la situación macroeconómica. Consideró que el país atraviesa una combinación compleja de caída del consumo y distorsiones en los precios. “Seguimos con una deflación comercial y con una inflación que creo está muy camuflada; es una bomba perfecta para destruir a la industria y al comerciante”, afirmó.
Finalmente, ante los mensajes oficiales que llaman a sostener el esfuerzo a la espera de una mejora, Vidal Rodríguez respondió con dureza. “Hace 38 años que trabajo y yo ya hice el esfuerzo. Los que no están haciendo el esfuerzo son ellos”, sentenció.




