La nueva semana de protestas universitarias comenzó con medidas de visibilización en distintos puntos del país, entre ellas clases públicas en la vía pública que incluso interrumpieron el tránsito en algunas zonas. En ese contexto, el secretario general de la Unión de Docentes Universitarios de Misiones, Hernán Cazzaniga, aseguró que la situación del sector “no mejora” y que, por el contrario, se agrava con el paso del tiempo.
El dirigente sostuvo en FM de las Misiones que el conflicto no solo responde a una cuestión salarial, sino también a un problema institucional. “No solo no mejora la situación, sino que se va deteriorando mes a mes”, afirmó, al tiempo que denunció que el Gobierno nacional incumple una norma aprobada por el Congreso y ratificada tras un veto. Según indicó, esa falta de aplicación ya cuenta con fallos judiciales favorables a la comunidad académica.
En ese marco, explicó que las acciones se replican en todo el país mediante distintas modalidades, desde paros hasta intervenciones abiertas.
“No estamos encontrando la respuesta institucional adecuada, que es simplemente que el gobierno cumpla las leyes”, remarcó, al describir un escenario de creciente tensión entre el sistema universitario y la administración central.
Al analizar el trasfondo del conflicto, Cazzaniga planteó que la ausencia de diálogo responde a una decisión política. Consideró que existe una negativa a convocar paritarias y a discutir soluciones con los actores del sistema, lo que incluye a autoridades académicas y organismos científicos. “Lo único que nos queda por pensar es que es parte de un modelo, de un proyecto político”, expresó.

En relación a los ingresos, el referente gremial detalló que la pérdida acumulada resulta significativa. Señaló que el año pasado el sector quedó 12 puntos por debajo y que en lo que va del año continúa el retroceso, con subas salariales que no alcanzan a la inflación. “Hoy el poder adquisitivo de un docente universitario es el cincuenta por ciento menos que lo que era en noviembre de 2023”, afirmó, y describió ese escenario como “estrepitoso”.
El impacto ya se percibe en el funcionamiento de las instituciones. Según explicó, muchos trabajadores optan por reducir su dedicación o directamente abandonar la actividad académica. Esa dinámica, advirtió, implica la pérdida de recursos humanos formados durante años y afecta no solo la enseñanza, sino también la investigación y la extensión.
Las protestas continuarán durante la semana con actividades coordinadas entre gremios docentes, no docentes, estudiantes y rectores. Entre las iniciativas previstas se encuentra una jornada nacional denominada “La universidad no se apaga”, que incluirá acciones durante 24 horas consecutivas en distintas casas de estudio.
Por último, el dirigente cuestionó la falta de respuesta oficial frente a un reclamo que, aseguró, trasciende al ámbito universitario. “Estamos frente a un gobierno que no reacciona”, señaló, y consideró que la educación superior constituye “un bien público” clave para el desarrollo social




