
Hace algunos años, en la comunidad Ychongy Poty, el acceso al agua dejó de ser un derecho, que está garantizado para los pueblos originarios, y pasó a convertirse en una preocupación que pesa principalmente sobre los hombros del cacique Ariel Ramos, nieto del recordado Vera’i Leonor Morínigo, quien clamó por una solución de fondo al conflicto.
Si bien la semana pasada, tras una intervención de Asuntos Guaraníes, se le restableció el servicio a la aldea, recién después de un mes de padecimiento tras el corte que hubo a dicha conexión, ni él ni su comunidad -sostuvo Ramos- están en condiciones económicas de pagar por el agua, no solo las boletas vencidas sino además los nuevos consumos que siguen a su nombre.
“Esta comunidad tiene permiso de ocupación y personería jurídica y deberíamos tener el agua siempre, sin que nos corten, tengo chicos y abuelas que sufren acá”, dijo Ramos a PRIMERA EDICIÓN tras visitarlo en su aldea, el jueves de la semana pasada.
Ese mismo día se informó que la provincia junto a la Municipalidad de San Ignacio y la cooperativa “Servicio de Agua Potable” llegaron a un acuerdo para saldar esa deuda para que Ychongy Poty vuelva a tener agua. No obstante, nada está solucionado aún.

“El director de Asuntos Guaraníes (Francisco Rodriguez) vino acá y le dijo a mi cacique segundo que arregló el tema del agua, pero al día siguiente fui a la cooperativa (CAPSI) para averiguar nuestra situación y la señora me dijo que vino el director (por Rodriguez) y abonó solo $200.000, que no alcanza ni para cubrir una boleta, pero que igual nos iban a seguir dando el agua para usar hasta el 20 de abril”, señaló ayer el joven cacique.
Mientras tanto, para evitar nuevos cargos imposibles de pagar, el agua que llega a las casas se usa solamente para cocinar y tomar. Para todo lo demás (limpieza, higiene, lavado de la ropa) recurren al desagüe que corre al costado de una de las viviendas de la aldea.
Ver esta publicación en Instagram
“Hicimos todos los trámites que nos pidieron, desde el año pasado están todas las gestiones (para que el servicio de agua se registre a nombre de la aldea), pero hasta ahora no hay novedad que la conexión empiece a estar a nombre de la aldea. Dicen una cosa y otra y nadie me explica nada”, fue su testimonio.
“Se están bañando en agua que no se deben bañar, pero lamentablemente lo tienen que hacer”, reiteró el cacique
A pocos kilómetros existe un arroyo, pero la distancia lo vuelve inaccesible para el uso cotidiano. La comunidad queda así atrapada entre la falta de infraestructura, la contaminación y falta de respuesta.
“Pasamos un mal momento acá. Solo pido a Dios que se pueda solucionar el tema del agua para la comunidad”, concluyó.




