Con la llegada de los primeros días frescos a Posadas, los comercios comienzan a moverse lentamente tras semanas de ventas prácticamente paralizadas. Sin embargo, el panorama sigue siendo incierto. Así lo describió Marcos Aumada, gerente de la sucursal local de Galver, quien trazó un diagnóstico claro: el consumo depende hoy de una combinación frágil entre clima y economía.
“Estábamos preparados hace tiempo, pero la venta venía muy lenta. El clima no acompañaba y el factor económico también influye muchísimo. Se veía un panorama bastante triste, con muy poco movimiento”, afirmó en contacto con FM de las Misiones.
El frío, el “detonante” del consumo
Según explicó, el cambio de temperatura comenzó a generar las primeras señales de reactivación, especialmente en un segmento puntual.
“Hoy ya cambió un poquito. A primera hora vimos que salieron a buscar abrigo para los chicos, que son los que primero necesitan refuerzo cuando aparece el frío”, señaló.
Aun así, advirtió que el consumo masivo todavía no arranca: “Falta lo esencial, que es el clima sostenido. Cuando llega el frío de verdad, ahí salimos todos corriendo a comprar”.
Precios contenidos, pero ventas frenadas
En medio de la caída del consumo, los precios no crecieron al ritmo de la inflación, algo que desde el sector destacan como un esfuerzo para sostener la demanda.
“Hemos tenido actualizaciones, pero por debajo de la inflación. Con una interanual de más del 30%, muchos productos subieron entre un 10% y un 12%, e incluso algunos no aumentaron”, detalló Aumada.
En cuanto a valores concretos, indicó que:
- Los buzos y pantalones deportivos arrancan desde los $17.900 en adultos.
- En niños, hay opciones desde $15.900.
- En el caso de indumentaria femenina, los precios parten desde $24.900.
“El surtido es amplio, tenemos todo para la temporada, pero la gente todavía está en modo consulta, comparando precios y viendo opciones”, explicó.
Tarjetas y cuotas: la clave para vender
Ante la falta de efectivo, el financiamiento se convirtió en la principal herramienta para sostener las ventas.
“Hoy más del 65% de las operaciones se hacen con tarjeta de crédito. El efectivo quedó relegado, la gente lo guarda para otras necesidades”, reveló.
En ese sentido, destacó que el comercio ofrece tres cuotas sin interés como principal incentivo, aunque reconoció que los clientes demandan más facilidades: “Se está viendo si se pueden extender los plazos, porque la gente necesita un poco más de oxígeno”.
Un centro con menos movimiento y locales que cierran
Más allá del comportamiento puntual del rubro, Aumada describió un escenario preocupante en el comercio posadeño.
“Estamos en una meseta donde no se ve público. Ni siquiera gente paseando o recorriendo. Antes salías al centro y había movimiento, hoy eso no pasa”, lamentó.
El impacto ya se refleja en cierres de locales históricos. “Hemos visto colegas que han tenido que cerrar sus puertas, y eso es muy triste. Son muchos años de trabajo que se pierden”, sostuvo.
Frente a este contexto, los comercios apuestan a reinventarse y ajustar sus estrategias.
“El primer vendedor es la vidriera. Después están las redes sociales y la publicidad. Hoy lo digital es clave porque la gente está todo el tiempo con el celular”, explicó.
Sin embargo, insistió en que ninguna estrategia es suficiente sin el factor climático: “Podés hacer mucha publicidad, pero si no llega el frío, la gente lo sigue postergando”.
“El futuro es incierto”
El gerente fue contundente al describir el momento que atraviesa el sector: “Hoy tiene que alinearse todo: el clima, la economía, el bolsillo. Si no, es muy difícil”.
Y cerró con una definición que resume el clima que se vive en el comercio local: “Esperamos que esto cambie pronto, porque el futuro es bastante incierto y la situación es preocupante para todos”.








