Un llamado telefónico anónimo advirtió a los uniformados de Corrientes que un hombre acusado de ser sicario, en un resonante caso en Misiones, se hallaba en una vivienda de Santo Tomé. Este testigo lo habría reconocido en una fotografía difundida en redes sociales.
Los efectivos acudieron a la escena y se encontraron con una verdadera gavilla (con armas y drogas en su poder), un total de siete sospechosos fueron esposados y los fueron identificando uno por uno, hasta que ubicaron a Ariel Tome, buscado por el intento de femicidio de Olga Padilha Leites (40) en un minimercado de San Antonio, el 13 de septiembre pasado, tal como publicó el domingo y en exclusiva PRIMERA EDICIÓN.
La intervención fue encabezada por la Unidad Regional V de la Policía de Corrientes, con apoyo de Prefectura Naval y la Fiscalía de Instrucción de esa jurisdicción. El procedimiento incluyó siete allanamientos simultáneos en los barrios Centenario y La Tablada, donde las fuerzas irrumpieron de manera coordinada.
Se incautaron armas de fuego, armas blancas, balanzas de precisión, dinero en efectivo y sustancias que, tras los test correspondientes, dieron positivo para estupefacientes. Sin embargo, el dato más relevante surgió tras la mencionada identificación de uno de los detenidos.
Durante los allanamientos se halló un arsenal, como ser un pistolón calibre 14, una pistola Bersa Thunder calibre 22 con municiones, una escopeta calibre 16 y un arma de fabricación casera.
Entre estas armas estaría la utilizada en el ataque a Olga Padilha Leites, confió un portavoz. Vale recordar que al principio de la investigación fue capturado un supuesto encubridor o entregador, conocido de la familia y que habría mostrado al acusado de ser sicario quién era Olga, dónde trabajaba y cuáles eran sus movimientos. El dato de que fue días antes del hecho al comercio donde prestaba servicios la mujer, acompañando al supuesto autor del ataque, fue fundamental para su arresto. Solo restaba que caiga el presunto ideólogo en el armado del atentado contra Olga.
El pastor tiktokero
Hace unos días, llegaron a manos de Interpol varios videos de la red social TikTok, donde un hombre decía ser pastor (utilizando distintas cuentas), y esta persona resultó ser muy similar al prófugo Jorge de Lara (44), expareja de la víctima y presunto instigador del ataque a tiros y cuchilladas, indicó una fuente. Con estos datos, fue solo cuestión de tiempo.
Los pesquisas especialistas en búsqueda de fugitivos a nivel internacional procedieron días atrás a su captura en la localidad brasilera de Caixas do Sul y ahora se tramita su extradición para que comparezca ante el juez de Instrucción 3, Martín Brites.
Olga Padilha Leites fue agredida a las 8.30 del sábado 13 de septiembre de 2025, en el minimercado donde trabajaba, en el barrio Alecrín de San Antonio.
Un joven bajó de una moto e ingresó al local. Primero mostró intenciones de comprar productos de perfumería y cuando se acercó a la caja para pagar, sorpresivamente sacó un arma, le apuntó y le disparó en la cabeza a la mujer. La víctima cayó al suelo, pero en ningún momento perdió la consciencia.
El agresor se abalanzó con un arma blanca con la intención de degollarla. Le efectuó un corte en el cuello y le provocó otras lesiones con el filo del cuchillo, ya que la mujer empezó a forcejear para defender su vida.
Acto seguido, el joven huyó del lugar a bordo de la motocicleta. Aun con las graves lesiones, la mujer caminó unos mil metros hasta el hospital local para pedir ayuda.
Hasta la fecha, la mujer tiene secuelas del criminal ataque, como ser el proyectil incrustado en la cabeza. Los médicos habrían considerado que por ahora es muy peligroso intervernirla quirúrgicamente.
Fuego y restricciones
Jorge de Lara estaba en la mira de los investigadores porque, casi un mes antes del episodio, la familia lo señaló como sospechoso de incendiar la vivienda de Olga.
Al momento del hecho, hacía tres meses que estaban separados y sobre él pesaba una restricción de acercamiento.
Finalmente, el sospechoso fue capturado por Interpol en la citada localidad de Caixas do Sul, a unos 650 kilómetros de San Antonio.









