En 2025, el Gabinete Psicopedagógico Interdisciplinario (GPI) del Consejo General de Educación (CGE) registró 17.558 atenciones, un 78,5% más que el año anterior. El número impacta, pero lo que termina de definir el dato es el tipo de situaciones que más motivan esos pedidos: conflictos en la convivencia escolar.
Para el coordinador del GPI, Ricardo Martín, el aumento se explica en parte porque el gabinete incorporó más sedes, pero también porque hay más situaciones que requieren intervención, muchas atravesadas por situaciones familiares y emocionales que impactan directamente en la vida escolar.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, Martín compartió su análisis del balance 2025 y agregó que “lo urgente en este momento (en referencia al ciclo 2026), que realmente va de una punta de la provincia a la otra, es cuando aparecen situaciones de activación de protocolo de suicidio”.
Convivencia, el principal motivo de consulta
El aumento de consultas en el GPI no es un fenómeno nuevo, pero el año pasado marcó la suba más importante en los últimos 11 años del organismo, que funciona hace dos décadas en la provincia. En ese sentido, Martín aseguró que “el número de consultas se va duplicando año a año” y que el único balance que mostró una cifra a la baja fue el de 2020, por motivo de la pandemia.
Del total de intervenciones efectivas del GPI, el coordinador precisó que la mayor parte se concentra en los problemas de convivencia escolar, “que estaría englobando todo lo que tiene que ver con lo que hoy se conoce como bullying”, el acoso escolar y los problemas entre estudiantes, pero también los conflictos que involucran a padres, docentes y directivos.
Martín ubicó estos conflictos dentro de un grupo más grande de “situaciones complejas”, que incluye abordaje preventivo y de posvención del suicidio, situaciones de consumos problemáticos, abandono escolar y vulneraciones de derechos, todas intervenciones en las que interviene el gabinete del CGE.
Martín evaluó que en los últimos dos años los problemas de convivencia escolar “son situaciones que se van incrementando” y que “el nivel que más demanda, por ser el más grande también dentro del sistema educativo provincial, es el nivel primario”.
Otras problemáticas
Además de los conflictos de convivencia, una problemática escolar que avanzó fuerte en los últimos años fueron las situaciones de suicidio, que a diferencia de los casos anteriores, muestran mayor incidencia en el nivel secundario.
“El número de atenciones se incrementó el año pasado y este 2026 empezamos a trabajar fuertemente en esa temática, lamentablemente. El porcentaje es mayor que otros años”, indicó Martín. Tanto es así que en lo que va de este ciclo lectivo es la problemática más urgente.
“Lamentablemente empezamos este año con muchos pedidos de acompañamiento por situaciones de suicidio. Tanto en hechos como intentos, estuvimos colaborando con las instituciones para acompañar a la comunidad a elaborar estos duelos y estas pérdidas”, describió el coordinador.
El suicidio está enmarcado dentro de las situaciones complejas porque implica acompañar a la comunidad escolar entera y eso complejiza la tarea, sobre todo porque se trabaja en grupos separados y es la misma escuela la que activa protocolos. Este año ya presenta antecedentes de activación.
En el caso del nivel primario, el coordinador agregó que el fenómeno se observa en casos de autolesiones. “Eso sí aparece ya tempranamente en algunos niños, pero detrás de esta autolesión siempre hay alguna vulneración de derechos, hay problemas intrafamiliares, hay situación de algún tipo de abuso”, explicó Martín.
Las vulneraciones también incluyen el abandono escolar, que pide más intervención en el nivel primario. “Tenemos muchísimas demandas al respecto y colaboramos orientando a la escuela sobre cómo proceder para poder reinsertar a estos estudiantes que abandonaron o tienen una asistencia poco regular”, aseguró el coordinador.
Entre los motivos detrás del abandono, enumeró la enfermedad, las mudanzas y los cambios en la familia, que a veces comprometen sostener los estudios. Para el coordinador, las causas de fondo “son muchísimas” y la crisis económica agudiza el escenario.
Los casos más complejos se dan cuando hay falta de alimentos o insumos básicos. “Hay que encontrar los canales y las orientaciones para que esta familia cubra esas necesidades que son básicas, y después preocuparse a lo mejor de acompañar a su hijo a la escuela. Son situaciones muy complejas, no es solamente porque la madre o el padre no quieren mandar a su hijo a la escuela, es lo que más desean por lo general, pero hay cuestiones que le están impidiendo”, planteó Martín.

*Aumento significativo en 2025 con 171558 atenciones, un crecimiento del 78.55 respecto a 2024 (9.859).
Distribución en territorio
Otro factor que explica el aumento de atenciones es que creció la cantidad de sedes del GPI para hacer presentaciones o pedir asesoramiento. Actualmente, el organismo cuenta con 16 espacios de este tipo y este año proyecta incorporar más. La próxima será una extensión en Posadas para la modalidad EPJA.
Además de San Vicente y El Soberbio, “se han inaugurado varias sedes el año pasado, empezamos con Jardín América, San Antonio, Candelaria. Fueron varias localidades que se han incorporado”, detalló el coordinador.
De acuerdo al balance 2025 del GPI, dos localidades mostraron cifras muy por encima de los registros en otros puntos de la provincia: Bernardo de Irigoyen y Posadas. La primera concentró la mayor cantidad de atenciones en el nivel primario, donde registró casi 300 consultas, seguido por el secundario. Lo mismo ocurrió en la capital, que casi alcanzó los 200 pedidos en el secundario.
La proximidad de las sedes marca la diferencia porque “las escuelas tienen equipos interdisciplinarios lo más cerca posible para poder plantear sus necesidades”, pero también porque “la prevención está en cómo poder detectar y actuar a tiempo para no dejar pasar una situación”, sostuvo el coordinador.
Y lo ejemplificó con el caso de una autolesión: “Un niño que se aísla, con situaciones de comportamiento que llaman la atención, no hay que minimizar, no hay que dejar de lado y no actuar. Estas señales tienen que ser comunicadas, tienen que ser registradas y tienen que pedirse las orientaciones correspondientes”.
Consultado sobre cuán preparadas están hoy las escuelas misioneras para detectar esos signos de alarma, el responsable del GPI reconoció que “las demandas nunca se satisfacen” y que “la preparación al ciento por ciento creo que nunca está”. Por eso planteó que se trabaja en la capacitación docente para el conocimiento de los protocolos de acción.
“A medida que van pasando sucesos vamos tomando desgraciadamente mayor conciencia de que necesitamos formarnos en algunas temáticas puntuales. Creo que ahora se toma conciencia y se está tomando mayor conciencia. No sé si nos hemos capacitado al ciento por ciento, pero la intención y el trabajo se hizo a lo largo y a lo ancho de la provincia”, aseguró Martín.
También consideró que “hay que fortalecer equipos en determinadas zonas porque las demandas tienden a incrementarse” y “para no saturar y cuidar también al que está cuidando”. En esa línea, precisó que el pedido formal al CGE es incorporar más profesionales en trabajo social, psicología y psicopedagogía en la zona norte y parte de la zona centro. “Quedaron chicas esas sedes y los departamentos han crecido, las escuelas demandan más”, agregó.
Cambios sociales que llegan al aula
Para cerrar el análisis, Martín se refirió a que los conflictos que llegan a la escuela no se explican solamente dentro del aula, porque detrás de cada situación hay transformaciones más profundas.
“El mundo cambió, todo ha cambiado, las formas de relacionarnos, de comunicarnos y esto evidentemente requiere de una educación, de un trabajo sostenido de parte de familia, la escuela y la sociedad”, sostuvo el coordinador.
Esa transformación también tiene que ver con una mayor visibilidad de los conflictos. Lo que antes quedaba puertas adentro hoy circula, se expone y muchas veces escala a través de las redes sociales. “Yo creo que los conflictos son inherentes, hoy se visibilizan mucho más que antes. Y está bueno que se conozcan, pero creo que hoy por hoy también las ciencias nos están explicando claramente el daño que producen”, señaló.
Esos nuevos problemas a impactan directamente en la vida escolar y en las trayectorias de los estudiantes. Por eso, planteó que “hay que recordar que la escuela hoy no tiene solamente la función de enseñar el contenido curricular, también tiene que ser un ámbito de cuidado”, afirmó.
Y cuidar también se refiere a contar con herramientas para resolver conflictos y prevenir las situaciones de riesgo. “La escuela, cuando cuida, no mira hacia otro lado cuando hay un estudiante que está faltando mucho”, ejemplificó Martín.
El vínculo de la escuela con las familias también cambió e impacta, ya que cuando se fortalece, las intervenciones encuentran mejores escenarios para avanzar en soluciones. “La escuela cuando genera un buen vínculo con la familia, pueden trabajar mancomunadamente y todo se facilita”, cerró el coordinador.








