El cierre del primer trimestre de 2026 expone una de las crisis más duras para el sector cárnico nacional, caracterizada por una transformación drástica en los hábitos de compra de los ciudadanos. Si bien la merma en el volumen de comercialización es generalizada, el dato más relevante surge del cambio en la preferencia de los consumidores, quienes abandonaron los cortes de mayor calidad para volcarse a opciones más económicas en un intento por sostener la proteína cárnica en su dieta.
Al respecto, Marcelo Betancur, director del Frigorífico El Porvenir, dialogó con PRIMERA EDICIÓN y señaló que, según las mediciones realizadas por la empresa, “el consumo de carne vacuna durante el 2025 ya se había posicionado como el más bajo de la historia. Sin embargo, los datos correspondientes al inicio de 2026 indican que la situación empeoró respecto al año anterior”.
A pesar de este contexto recesivo, Betancur aclaró que en su frigorífico no registraron una baja en sus ventas totales, sino que fueron testigos de un marcado desplazamiento en el tipo de producto demandado. En ese sentido, explicó que “el consumo se desplazó del novillito de Feedlot, considerado un producto de mayor categoría y precio, hacia cortes y categorías más económicas”.
Esta situación es resultado directo de la caída del poder adquisitivo de los consumidores y del aumento constante del precio de la carne. Según Betancur, “este incremento de valores responde a decisiones nacionales vinculadas a la exportación, lo cual reduce la oferta para el mercado doméstico y eleva los costos internos por la dinámica de oferta y demanda”.
Comercio minorista e impacto laboral
La coyuntura se torna aún más crítica al analizar el eslabón de la comercialización directa al público. Gabriel Vidal Rodríguez, referente de la Cooperativa Virgen de Fátima, también dialogó con este Diario y brindó un balance desalentador sobre este primer trimestre, indicando que las ventas de carne vacuna continúan en una caída sostenida.
El dirigente detalló que, desde diciembre hasta marzo de 2026, “la merma en el volumen de ventas alcanza un 50%, un desplome que nos obligó a tomar decisiones drásticas respecto a la estructura operativa”.
Tal es así que confirmó que “esta reducción a la mitad de la actividad comercial forzó a que debamos realizar despidos de personal”. Asimismo, advirtió que “de no producirse una reactivación económica en los siguientes meses”, no descartan la necesidad de “continuar realizando ajustes en la plantilla de trabajadores”.
Para el sector comercial, la caída no es solo una cuestión de precios altos, sino de una parálisis general de la economía interna que impide sostener los niveles de consumo registrados a fines de 2025.
Competencia de mercado y precios regionales
Otro factor que agrava el panorama, según indicó Vidal Rodríguez, es la asimetría de costos con los países vecinos. “Argentina lidera actualmente el ranking de precios de carne vacuna en Sudamérica, superando a Uruguay y Paraguay. En el extremo opuesto se encuentra Brasil, que ostenta los valores más bajos de la región, lo que generó una presión insostenible para el comercio formal argentino”.
En ese contexto, advirtió sobre el fuerte impacto que genera el ingreso de carne roja, pollo y cerdo desde Paraguay y Brasil: “Los productos importados llegan al mercado local con valores significativamente inferiores a los que puede ofrecer la producción nacional, lo que afecta directamente el volumen de ventas del comercio local formal”. En el caso del sector avícola, la situación es idéntica por la entrada de pollo brasileño a precios muy competitivos, dejando únicamente al sector porcino con un margen levemente superior en este escenario de crisis regional.









