La empresa metalúrgica José Cascasi y Cía, reconocida por haber participado en la construcción de las pasarelas del circuito turístico de las Cataratas del Iguazú, cerró de manera definitiva su planta ubicada en Rincón de Milberg, partido bonaerense de Tigre, y despidió a todos sus operarios.
La firma había quedado asociada a una de las obras más emblemáticas del principal atractivo turístico de Misiones, ya que intervino en la construcción de las estructuras metálicas que permiten el recorrido por distintos sectores del parque, incluido el acceso a la Garganta del Diablo, una de las zonas más impactantes del área protegida.
Según detalló Infobae, la empresa llegó a tener más de 30 empleados en sus años de mayor actividad, aunque durante el último tiempo ya había comenzado un proceso de achique que derivó primero en la reducción de personal y finalmente en el cierre total de la planta.
El propio José Cascasi, titular de la firma, explicó al medio nacional que la compañía se encuentra transitando la etapa final de su concurso de acreedores y que el objetivo ahora es avanzar en la liquidación de bienes para afrontar compromisos pendientes. En ese marco, señaló que la decisión de bajar la persiana se tomó por la falta de trabajo sostenida durante varios meses.

Además de su vínculo con la infraestructura de Cataratas, la empresa también se había desempeñado como proveedora de distintas compañías industriales y petroleras del país. En su trayectoria figuraban trabajos para firmas como Degremont, Bautec, Sinopec, Lockwood y Volkswagen, entre otras.
Uno de los aspectos que más preocupación generó fue la situación de los trabajadores. De acuerdo con la publicación de Infobae, la empresa ofreció abonar el 50 por ciento de las indemnizaciones y hacerlo en cuotas, una propuesta que encendió la alarma entre los operarios, en un contexto que ya venía marcado por la caída en la actividad y la falta de perspectivas de reactivación.
El cierre también dejó un vacío en otro plano menos visible, pero igualmente importante. La planta funcionaba como espacio de prácticas profesionalizantes para alumnos de escuelas técnicas de la zona y además desarrollaba instancias de formación vinculadas a la industria metalúrgica. En ese sentido, la empresa mantenía vínculos con el sistema educativo y con el municipio de Tigre a través de convenios de capacitación.
La noticia volvió a poner en escena la compleja situación que atraviesa la industria metalúrgica argentina, golpeada por la retracción del mercado interno, la baja demanda y la caída en la producción. Según consignó Infobae, en base a un informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), la actividad del sector registró en febrero de 2026 una caída interanual del 10,3 por ciento y acumuló un retroceso del 8,2 por ciento en el primer bimestre del año.
A eso se suma un dato especialmente sensible para el entramado fabril: la utilización de la capacidad instalada descendió al 40,2 por ciento, uno de los niveles más bajos de los últimos años. El panorama también repercute en el empleo, con una baja interanual del 1,8 por ciento en los puestos de trabajo del sector.
Desde Adimra, su presidente Elio Del Re advirtió que la fuerte retracción del consumo interno impacta de lleno en la producción y deteriora la rentabilidad de muchas empresas. La entidad también alertó que seis de cada diez firmas metalúrgicas no esperan mejoras en la actividad durante los próximos tres meses.




