Manuel Manubens Calvet, cuya vida estuvo marcada por una de las batallas judiciales por identidad y herencia más extensas de la historia argentina, falleció en Posadas durante la madrugada de este martes 24 de marzo. El deceso se produjo aproximadamente a las dos y media, tras un agravamiento de su cuadro de salud.
“Él a lo largo de toda su vida padeció de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). Además, ya tenía Alzheimer, diagnosticado después de 2022”, confirmó su hijo Luis Manubens Calvet en un breve contacto con PRIMERA EDICIÓN tras conocerse la noticia del deceso.
El familiar explicó que los últimos años fueron “particularmente difíciles debido al avance de la enfermedad neurodegenerativa, que afectó severamente la memoria de mi padre”, contó.
Manubens Calvet, nacido originalmente como Manuel Maidana en las cercanías de los Esteros del Iberá (Corrientes) saltó a la escena pública nacional al reclamar ser el hijo biológico de Juan Feliciano Manubens Calvet, un acaudalado hacendado y político cordobés fallecido en 1981, quien dejó una fortuna valuada en cientos de millones de dólares.
Hay que recordar que la lucha de Manuel tuvo un hito fundamental en el 2020, cuando la Justicia le reconoció su derecho a la identidad.
“Fue en 2021 que nosotros cambiamos el apellido. Primero mi padre y por ende después lo pudo hacer toda la familia”, relató Luis todavía conmovido y agotado por los acontecimientos tras el deceso de su papá.
Cruzada principal
De acuerdo a lo que relató Luis Manubens Calvet, este reconocimiento de la identidad fue el motor principal de su cruzada, que lo llevó a enfrentar juicios, detenciones y un laberinto judicial que se extendió por más de 40 años.
Los restos de Manubens Calvet fueron despedidos en la intimidad familiar, y con su fallecimiento se marcó, por lo menos, el cierre de una historia que combinó la búsqueda de la verdad biográfica con los vaivenes de la justicia civil argentina.
Laberinto judicial
Respecto al patrimonio en disputa, su hijo Luis contó que la situación resultó más compleja que el reconocimiento del apellido. Además, la herencia de Don Feliciano enfrentó a decenas de sobrinos y herederos con una estructura legal laberíntica.
“La lucha de él siempre fue saber sus raíces, su identidad y, por ende, lo que le correspondía, si es que le correspondía. Todo eso lo llevó a veces a estar rodeado de gente con diferentes intereses”, reflexionó.
Durante la última entrevista que le hizo este Diario en julio de 2020, Manuel relató: “Mi fe siempre me ayudó mucho, mi familia me acompañó hasta el último minuto y había gente que me decía ‘no aflojes, Manuel’. Y nunca aflojé”, al recordar los 41 años de trámites entre Misiones y Córdoba. A pesar de que en los últimos años se habían reportado avances en la distribución de los activos de la herencia, el entorno familiar mantuvo siempre cautela porque jamás se pudo atravesar el laberinto judicial.





