En el cuartel de Bomberos Voluntarios de Leandro N. Alem, Yamila Wach marca un hito. Con 30 años y seis dentro de la institución, se convirtió en la primera, y hasta ahora única, mujer habilitada para conducir vehículos pesados en situaciones de emergencia. “Estoy como la primera y la única mujer hasta ahora manejando los móviles grandes, máquina pesada sería”, contó en diálogo con PRIMERA EDICIÓN. Su rol incluye la conducción de autobombas y otros vehículos de gran porte, una responsabilidad clave en cada salida.
Su historia dentro del cuartel inició en 2019, pero el impulso nació un año antes, en medio de una situación límite. “Todo comenzó en 2018, en un incendio justo para Navidad. Era la casa de una vecina y fui yo la primera que llegué al lugar”, recordó. Sin formación previa, intentó ayudar como pudo hasta la llegada de los bomberos. “Ahí empezó todo… al siguiente año vi que estaban abiertas las inscripciones y me anoté, y ya no lo dejé”.
Desde entonces, su compromiso fue creciendo. En septiembre fue reconocida como la primera mujer en ese rol dentro del cuartel y en diciembre ascendida. “Desde que me subí no me quise bajar”, relató sobre su experiencia al volante, algo que en un principio ni imaginaba: “No me veía manejando… sabía manejar auto y camioneta, pero no camiones”.
El camino no estuvo exento de dificultades. “Costó un poco, pero dentro de todo me fue bien”, explicó sobre su inserción en un espacio históricamente masculino. Sin embargo, con el tiempo logró consolidarse. Hoy ya sin inconvenientes, se entienden bien todos.

En Alem, su caso es particular. “Esto de ser la única que conduce es de Alem. En Misiones hay otras chicas que salieron después”, aclaró, destacando que el proceso de incorporación de mujeres en estos roles también avanza en otras localidades. El trabajo en el cuartel exige disponibilidad total. “Podés estar haciendo cualquier cosa en tu casa, suena la alarma y tenés que venir volando”, describió. Incluso en reuniones o celebraciones: “Estés donde estés siempre estamos predispuestos a salir”. En cuestión de minutos, los móviles deben estar en la calle.
El cuerpo activo está conformado por 49 integrantes, de los cuales 14 son mujeres, que se organizan en guardias rotativas. Aun así, el sistema es dinámico: “El que llega primero sale”, resumió.
Wach cumple principalmente el rol de chofer, aunque, como el resto, está capacitada para distintas tareas. “Todos sabemos todo… puedo llegar manejando y después hacer un ingreso o ayudar con herramientas”, explicó. La versatilidad es una condición necesaria en cada intervención.
La mayoría de las salidas están vinculadas a incendios de viviendas y siniestros viales. “Me tocó asistir a varios accidentes… pero lo que más me marca es ayudar y estar pendiente de mis compañeros”, sostuvo. Como bombera voluntaria, no percibe ingresos económicos. “Es totalmente vocación… no tiene un ingreso por mes, pero te llena el corazón poder ayudar”, afirmó, dejando en claro el motor que la impulsa a seguir.
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Vecina del barrio Cámpora, a pocos minutos del cuartel, Wach combina su vida cotidiana con la exigencia de estar siempre alerta. Y en ese equilibrio encuentra sentido a su elección: “Quedo satisfecha cuando puedo lograr hacer algo por la comunidad… es algo inexplicable”. Sobre su rol como mujer, destacó un cambio cultural: “Antes no era bien visto… hoy recibo muchas felicitaciones y mucho apoyo de la comunidad”.
Con su historia, Yamila no solo abre camino dentro del cuartel de Alem, sino que también refleja una transformación más amplia: la de mujeres que avanzan en espacios donde antes no tenían lugar, impulsadas por la vocación y el compromiso con los demás.







