Cuando todavía resonaban los ecos del corte en la provisión del servicio de agua potable que durante tres días paralizó a la ciudad el pasado 9 de marzo, un nuevo incidente en la red de distribución de la Cooperativa de Electricidad de Eldorado (CEEL) volvió a desnudar la precariedad de una infraestructura que parece haber llegado a su límite operativo.
Esta vez, el foco del conflicto se trasladó a la intersección de las avenidas Tránsito Pesado y Juan Domingo Perón, en el corazón del kilómetro 11, donde se produjo una nueva avería que dejó “seca” a las cañerías.
Cerca de la medianoche del miércoles último, un caño troncal de PVC de 160 mm colapsó, obligando a las cuadrillas de emergencia a intervenir de forma inmediata. La rotura no fue un hecho aislado, sino que se inscribe en una seguidilla de desperfectos que vienen castigando a los usuarios de la zona oeste.
El impacto de la maniobra técnica fue directo, un corte total del suministro que afectó desde una porción del kilómetro 11 hasta el kilómetro 14 inclusive, según explicaron los técnicos de la CEEL.
Un sistema que ya no puede sostener la demanda
El diagnóstico de especialistas y de los vecinos es unánime: la red de agua de Eldorado padece un agotamiento material crónico. Aunque el personal técnico de CEEL Aguas cada vez que ocurre un incidente de este tipo trabaja “de manera ininterrumpida”, según la entidad administradora, las soluciones de coyuntura ya no alcanzan para tapar los baches de una inversión que no llega.
La complejidad de las tareas en el kilómetro 11 no es menor. El recambio de piezas en ductos del calibre de la red exige una precisión que choca contra la urgencia de una demanda social creciente. “Se estima que el servicio se restablecerá de forma progresiva a partir del jueves a las 18 horas”, informaron desde la cooperativa, dejando a miles de familias con el tanque vacío durante gran parte de la jornada.
Para el vecino de Eldorado, la situación ya pasó de ser un imprevisto a convertirse en una indeseable rutina. El recuerdo de los tres días de sequía total a principios de mes genera una psicosis lógica: ante cada anuncio de rotura, la gente corre a acopiar lo poco que queda en las reservas domiciliarias.
La comunicación de la CEEL, emitida apenas cinco minutos antes de la medianoche, dejó a muchos sin margen de maniobra para afrontar el inicio de la jornada escolar y laboral de la víspera.
“La crisis hídrica local no es solo una cuestión de caños rotos sino un problema de gestión de recursos”, insisten vecinos entrados en edad.
“Mientras la ciudad crece en densidad poblacional, la red troncal sigue siendo la misma de hace décadas, ahora sometida a presiones y fatigas que el PVC viejo ya no puede tolerar pese al recambio”, afirman.
La solidaridad vecinal vuelve a ser el único paliativo ante una prestataria que apaga incendios -o arregla caños- mientras el problema de fondo sigue fluyendo bajo tierra.





