Graciela del Carmen Zaimakis de Abraham
Escritora/ Escuela de Pensamiento
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La presencia de Dios en nosotros debería de ser constante,
no solo cuando la situación es acuciante,
en lo cotidiano, desde lo importante a lo trivial
hará que su mirada pose en nosotros hasta el final.
Es la manera de en lo bello la atención enfocar,
el modo supervivencia dejar
y desde el corazón, el mundo que yo quiero, crear.
Arquetipo es una imagen o símbolo o patrón universal que representa una idea, una energía o tipo de personalidad que se repite en muchas culturas, mitos, religiones, es una imagen impresa en el inconsciente colectivo.
El arquetipo Ank o llave de la vida representa la unión entre nuestra parte espiritual femenina, el óvalo superior o útero, mónada donde está nuestra esencia y lo de abajo, la física, la masculina, el falo, la materia o energía manifestada. El centro de la cruz que une ambos, femenina y masculino para dar vida, es el alma.
Si los brazos de la cruz no se unen con la parte superior, se está viviendo en modo supervivencia, una vida materialista a expensas del qué dirán, del estatus, posesión, miedo a no ser reconocido. Si el alma está conectada con el espíritu y no con lo material, esa persona flota sin raíces, procrastina y nunca concreta nada.
El alma es el centro que se conecta con la conciencia crística y la puerta que abre el Ank es el corazón y la glándula pineal es la llave que conecta con la llave de la vida y ésta puede ser activada a través de la respiración y el sexo tántrico, por eso los retablos egipcios muestran señalando con el Ank, los genitales o la nariz del faraón.
También se potencia esta unión activando la atención al enfocarse en lo que se quiere y elegir una nueva forma de ver la vida. Al integrar lo femenino con lo masculino se deja de luchar, dividir, competir, para pasar a unir, sumar, proyectar lo que se quiere vivir desde la conciencia que se tiene en ese momento, esto se logra al soltar los no puedo. Con cada verdad incorporada se sube 1/8 en espiral, se sale de la rueda de sumar años y enfermedad, beneficiando a la humanidad toda, porque cada pensamiento/emoción cuenta”. X. Gallegos.








