La primera audiencia de conciliación obligatoria entre la Municipalidad de Posadas y el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOEMP) terminó sin avances y con las posiciones sin cambios. Tras el encuentro realizado este miércoles, las partes acordaron pasar a un cuarto intermedio y volver a reunirse el próximo miércoles 25 de marzo.
En la negociación, el Ejecutivo municipal ratificó su propuesta de otorgar dos incrementos de 30 mil pesos —uno en marzo y otro en mayo— mientras que el gremio mantuvo su pedido de una recomposición de 150 mil pesos. La diferencia entre ambas posturas volvió a evidenciar la dificultad para alcanzar un acuerdo.
El conflicto salarial se arrastra desde principios de mes y tuvo su punto más alto con el paro de 24 horas realizado por el SOEMP, que afectó principalmente los servicios públicos. A partir de esa medida, el Ministerio de Trabajo de Misiones dictó la conciliación obligatoria, obligando a suspender las protestas y retomar el diálogo en una mesa formal.
Desde el municipio insisten en que la propuesta presentada es la mejor posible dentro del actual contexto económico. El secretario de Hacienda, Martín Leiva Varela, sostuvo que la negociación está condicionada por la caída de los ingresos municipales, que en febrero registraron una baja del 17% en términos reales y acumulan una retracción cercana al 10% en el primer bimestre del año.
“El municipio tiene menos recursos para afrontar las mismas obligaciones”, advirtió el funcionario, quien remarcó que la prioridad de la gestión es sostener el empleo y garantizar la continuidad de los servicios urbanos.

En esa línea, el Ejecutivo defiende un esquema de aumentos progresivos que, sumados a las mejoras ya otorgadas en enero y febrero —por unos 56.800 pesos—, alcanzaría una recomposición total de aproximadamente 116.800 pesos en el primer semestre.
Desde la comuna también remarcan que, en los últimos años, los salarios municipales lograron ubicarse por encima de la inflación, lo que permitió sostener el poder adquisitivo de los trabajadores.
Sin embargo, el sindicato considera que la oferta es insuficiente frente al aumento del costo de vida y sostiene un reclamo de mayor impacto inmediato. Esa postura fue la que derivó en la medida de fuerza de la semana pasada y que ahora se mantiene en la mesa de negociación.
El escenario refleja una tensión que se repite en distintos niveles del Estado: la dificultad de recomponer salarios en un contexto de recursos en caída. En Posadas, esa ecuación se vuelve aún más compleja por factores estructurales como la recesión económica, la baja del consumo y las asimetrías comerciales con Paraguay, que impactan en la recaudación local.
Con la conciliación obligatoria en vigencia, el conflicto ingresa en una etapa de negociación supervisada, donde el desafío será acercar posiciones sin profundizar la conflictividad. Por ahora, no hubo señales de acercamiento.









