En medio de la crisis que atraviesa la producción yerbatera en Misiones, el conflicto por el precio de la hoja verde muestra su impacto en toda la cadena productiva. Mientras los productores sostienen el pedido de cese de cosecha hasta lograr un valor rentable, la situación también golpea a los trabajadores rurales que dependen de la actividad.
En una entrevista reciente con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el productor de Aristóbulo del Valle Jorge Skripczuk advirtió que cosechar hoy implica pérdidas para el colono y reclamó “un precio justo, un precio razonable y que la paga sea de contado”. Sin embargo, el freno de la actividad también abre otro frente de preocupación: la situación de los tareferos y sus familias.
Sobre ese escenario se refirió Carmelo Rojas, subdelegado de UATRE, en diálogo con FM de las Misiones describió el impacto social que está teniendo la crisis yerbatera entre los trabajadores rurales, muchos de los cuales se ven obligados a migrar a otras provincias o incluso a Brasil en busca de trabajo, mientras que aquellos que no tienen esa posibilidad terminan aceptando salarios muy bajos.
“Cuando hay buenos precios no se trasladan a los trabajadores y cuando hay precios malos, como en este momento, se trasladan rápidamente a los trabajadores”, afirmó.
Además, sostuvo que los valores que actualmente se pagan por el trabajo de cosecha son insuficientes para sostener a una familia. “Están sufriendo un perjuicio enorme, con los valores que se pagan no pueden subsistir”, advirtió.
En ese contexto, explicó que muchos trabajadores comenzaron a buscar empleo fuera de Misiones, principalmente en Brasil y en Corrientes e incluso estimó que alrededor del 50% de los trabajadores de la actividad actualmente se encuentra trabajando en otros lugares, ya sea en provincias vecinas o fuera del país.
“Los trabajadores siguen buscando las mejores opciones porque son los que más padecen la situación”, remarcó.
La otra cara de la crisis
Rojas también señaló que la situación golpea a toda la cadena productiva, ya que cuando el productor no tiene rentabilidad el impacto se traslada a los trabajadores.
Además, advirtió que muchos tareferos no tienen posibilidades de migrar para buscar empleo, ya sea por tener hijos pequeños u otras responsabilidades familiares. En esos casos, explicó, que “hay trabajadores que se someten a trabajar por valores muy bajos porque realmente no les alcanza para nada”.
Ante este escenario, Rojas señaló que se realizaron gestiones ante el Ministerio de Trabajo para solicitar asistencia para las familias que quedaron sin posibilidades de generar ingresos. El objetivo es que el Estado pueda brindar algún tipo de ayuda a los trabajadores que no pueden trasladarse a otras provincias o países en busca de trabajo.
Según explicó, existen muchas familias que no tienen la posibilidad de migrar y quedan sumidas en una situación de necesidad, lo que agrava aún más el impacto social de la crisis yerbatera. Mientras tanto, la paralización de la actividad sigue generando consecuencias en toda la cadena productiva, desde los productores hasta los miles de trabajadores que dependen de la cosecha para sostener sus ingresos.



