La actividad comercial de las pequeñas y medianas empresas atraviesa un escenario complejo en la Argentina. Según explicó el presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Ricardo Diab, el sector acumula diez meses consecutivos de caída en las ventas, una tendencia que refleja el deterioro del consumo y las dificultades que enfrentan miles de negocios en todo el país.
En diálogo con FM de las Misiones, el dirigente señaló que el retroceso interanual del sector alcanzó el 5,6% y explicó que el comportamiento del mercado viene profundizando un proceso que comenzó el año pasado. “5,6% interanual. o sea que con respecto al 2025, y llevamos diez meses consecutivos de caída de venta”, indicó.
El dirigente agregó que los primeros meses del año pasado habían mostrado una mejora momentánea que respondió a un efecto estadístico y no a una recuperación real de la actividad. “Los dos primeros meses del 2025 fueron un rebote estadístico, pero mes tras mes se viene profundizando”, sostuvo.
Para Diab, el principal problema radica en la pérdida del poder adquisitivo y en la falta de herramientas que incentiven el consumo. En ese sentido explicó que la situación se vincula directamente con la capacidad de compra de los trabajadores. “Es producto de la falta del poder adquisitivo, la falta de incentivo al consumo, ergo financiamiento, cuotas acorde para poder estirar los recursos de los asalariados”, afirmó.

El titular de CAME consideró que la recuperación del mercado interno requiere una convergencia entre ingresos y precios. Sin embargo, señaló que ese proceso se viene demorando y que las empresas continúan operando con márgenes cada vez más ajustados.
A este escenario se suman otros factores que, según explicó, también influyen en la caída de las ventas. Entre ellos mencionó el crecimiento de las compras online en el exterior y la apertura de importaciones que afecta a determinados sectores industriales. “Hay consumo que se va directamente a terceros países vía online, es un porcentaje pequeño pero incide, y si a eso le sumamos la apertura de las importaciones hay industrias que están quedando fuera del sistema”, expresó.
El dirigente advirtió que cuando una empresa deja de operar el impacto se extiende más allá del negocio en sí. La pérdida de actividad genera menos empleo y, en consecuencia, reduce la cantidad de clientes que circulan en la economía local.
A pesar del panorama complejo, dentro del sector persisten algunas expectativas de mejora hacia adelante. Según comentó, cerca del 44% de los asociados cree que la situación podría mejorar en el futuro. No obstante, aclaró que por ahora no existen señales claras que permitan anticipar una recuperación en el corto plazo.
La realidad de las empresas también presenta particularidades según la región del país. Diab explicó que en zonas fronterizas, como ocurre en el norte argentino, el comercio suele verse influenciado por la dinámica económica de los países vecinos.
En ese contexto mencionó que provincias como Misiones conviven con un movimiento constante de consumidores que cruzan hacia Paraguay o Brasil en busca de precios más convenientes. Sin embargo, aclaró que esas diferencias regionales no alcanzan para modificar el panorama general. “Son otras realidades que van jugando, pero no pueden escapar del contexto macro”, señaló.
El titular de CAME también se refirió al impacto que provoca el cierre de una empresa dentro del entramado productivo. Según explicó, cuando una PyME baja sus persianas suele ser porque ya agotó todas las alternativas para sostener la actividad.
“Para que cierre una PyME tiene que llegar a estados extremos”, remarcó. Y agregó que detrás de cada emprendimiento existe un fuerte compromiso personal del empresario. “Una PyME es todo lo que tiene, su negocio, su capital, su crédito, su financiamiento”, explicó.
En muchos casos, cuando el proyecto deja de funcionar sus dueños intentan reinventarse mediante actividades individuales o a través del régimen de monotributo. Sin embargo, Diab advirtió que ese camino tampoco garantiza estabilidad, ya que muchas de esas tareas también enfrentan una demanda limitada.
En relación con posibles medidas para estimular el mercado interno, el dirigente planteó que una de las claves sería mejorar el ingreso de los trabajadores o ampliar el acceso al crédito para el consumo.
Recordó además que programas de financiamiento en cuotas impulsaron la actividad comercial en otros momentos. “Cuando apareció la hora doce incentivó tremendamente el consumo”, señaló, al mencionar que esos esquemas permitían dividir pagos en varias cuotas y facilitar compras de mayor valor.
No obstante, aclaró que actualmente el margen para implementar políticas de ese tipo resulta más reducido, debido a las restricciones fiscales y al objetivo de equilibrio en las cuentas públicas.
En paralelo, la entidad también trabaja en iniciativas vinculadas al comercio exterior como alternativa para ampliar oportunidades de negocio. En ese marco, Diab confirmó que empresarios argentinos participarán en los próximos días de una feria comercial en Curitiba, Brasil, donde se realizarán rondas de negocios y encuentros con instituciones del país vecino.






