La caída en las ventas minoristas registrada durante febrero también se percibió con fuerza en los comercios de barrio. Desde el sector de almacenes y autoservicios señalaron que la retracción del consumo fue marcada durante el último mes, en línea con el informe difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, que reportó una baja interanual del 5,6% en el comercio pyme.
En diálogo con FM de las Misiones, el vicepresidente de la Federación de Almaceneros de la Provincia de Buenos Aires, Fernando Sabore, sostuvo que los datos del relevamiento reflejan una realidad que los comerciantes vienen observando desde hace meses. “CAME es la madre de todas las instituciones y siempre tiene mediciones correctas”, expresó.
El dirigente aclaró que el comportamiento del rubro alimentos suele diferenciarse del resto de los sectores comerciales. Históricamente, enero y febrero son meses con menor actividad debido al receso de verano y a los cambios en las rutinas de las familias.
Sin embargo, afirmó que este año la retracción fue más pronunciada que en otras temporadas. “Lo vivido en febrero fue más que histórico la caída de ventas”, señaló. Para graficar la situación, explicó que un comercio necesita alcanzar determinados niveles de facturación para sostener su funcionamiento cotidiano.

Según detalló, “un negocio necesita ocho puntos para estar en una línea y hemos llegado a cuatro puntos”, lo que refleja una merma significativa en la actividad.
Sabore atribuyó esta situación a distintos factores que impactan en el bolsillo de los consumidores. Entre ellos mencionó el incremento de los gastos fijos del hogar, que obliga a las familias a priorizar determinados pagos.
En ese sentido, indicó que el aumento de servicios como electricidad, transporte, combustibles o internet condiciona el presupuesto disponible para otras compras. “Es mucho más el dinero que tiene que destinar el trabajador para cumplir con todo esto”, afirmó.
El referente del sector señaló que, frente a este escenario, los consumidores modificaron sus hábitos de compra. Aunque los alimentos siguen siendo la última categoría que las familias dejan de adquirir, la elección de productos dentro del supermercado se volvió más selectiva.
Entre los artículos que registran menor rotación mencionó algunos derivados lácteos. Explicó que productos como yogures o postres comenzaron a perder presencia en las canastas familiares debido a su precio. “Estamos hablando de un yogur con cereales de tres mil y pico de pesos”, indicó.
De acuerdo con su análisis, cuando se trata de hogares con más de un hijo el costo mensual de ese tipo de consumo se vuelve difícil de sostener. En consecuencia, muchos comercios optan por reponer esos artículos con menor frecuencia.
Otro cambio visible es la forma en que se realizan las compras. Sabore explicó que en lugar de adquirir grandes volúmenes, los clientes optan por visitas más frecuentes con montos reducidos.
“Lo que definimos como compra hormiga es lo que está ocurriendo”, describió. En la práctica, esto implica que una persona compra apenas algunos productos básicos, como una lata de tomate o un paquete de fideos, y regresa al comercio en otra ocasión.
El dirigente también remarcó que el uso del efectivo disminuyó de manera notable en los últimos años. Según comentó, la mayoría de las transacciones se realizan a través de medios digitales o pagos electrónicos.
“De cada diez personas que compran, ocho pagan con algún formato virtual”, señaló. Aunque algunos comercios ofrecen planes en cuotas, explicó que muchos comerciantes evitan promover esa alternativa para no comprometer la economía de sus clientes.
En paralelo, afirmó que el vínculo tradicional entre almaceneros y vecinos continúa vigente en algunos casos. A pesar de los cambios tecnológicos, todavía existen situaciones en las que los comerciantes permiten pequeñas compras fiadas.
“Si un jubilado me dice que le faltan dos o tres días para cobrar, ¿cómo no lo vamos a aguantar?”, relató. No obstante, aclaró que esos montos suelen ser reducidos para evitar complicaciones posteriores en el pago.
En relación con la situación general del sector, Sabore indicó que hasta el momento no se observa un cierre masivo de almacenes. Las consultas realizadas entre proveedores y vendedores muestran que, si bien el contexto es complejo, la mayoría de los comercios continúa operando.
De todos modos, reconoció que el escenario obliga a los comerciantes a replantear estrategias para sostener la actividad. En ese proceso, consideró clave realizar una evaluación interna de cada negocio.




