El exfutbolista Roberto Perfumo falleció el 10 de marzo de 2016, a pocas horas de haber quedado internado a causa de un aneurisma provocado al caer por una escalera, lo que le causó una triple fractura de cráneo.
Considerado uno de los mejores defensores de la historia del fútbol argentino, brilló en Racing (con el que fue campeón intercontinental en 1966), en River Plate y en Cruzeiro de Brasil, además de haber disputado 37 partidos con la Selección Argentina y ser el baluarte albiceleste en los Mundiales de 1966 y 1974.
Se retiró del fútbol en 1978 en River, y tras un mal primer paso como entrenador de Sarmiento de Junín en 1981, regresó a la dirección técnica una década más tarde, primero como entrenador de Racing (1991), luego en Olimpia de Paraguay (1992) y finalmente en Gimnasia y Esgrima La Plata (1993).
Tras dejar su carrera como entrenador, Perfumo se dedicó a los medios de comunicación y al momento de su muerte, a los 73 años, trabajaba para Fútbol Para Todos, Radio Nacional y el Diario Olé. También formó parte del equipo de ESPN y entre 2003 y 2004 se desempeñó como secretario de Deportes de la Nación.
Cómo fue el accidente
El “Mariscal” murió poco después de las 19:00 de aquel jueves 10 de marzo en la Clínica de Los Arcos, en el barrio porteño de Recoleta, donde había sido trasladado luego de recibir las primeras curaciones en el hospital Argerich.
“Alrededor de las 2.26 de la madrugada se recibió en el SAME un pedido de auxilio de un restaurante de la calle Cossettini 791 de Puerto Madero, donde una persona había sufrido una caída importante por la escalera”, reveló en su momento el titular del SAME, Alberto Crescenti.
Pero el relato más crudo de lo que ocurrió con Perfumo lo entregó Roberto Paladino, médico y amigo del “Mariscal”, quien estaba con él cuando sufrió lo que describió como un “vahído”.
“Estábamos comiendo y hablando de los temas que dominamos: el tango, el box, el fútbol. En determinado momento fue al baño y sufrió un vahído. No sabíamos que era él que había caído, creí que era otra persona. Es una escalera un poco alta y de mármol, y en su caída llegó a romper el mármol”, describió.
Y agregó: “Cuando yo lo veo en el piso, con la cabeza hacia arriba, tenía en la parte de la nunca un hematoma grande y le salía sangre por el oído, que me hizo pensar en una fractura de base de cráneo”.









