El “Cuatro Puentes”, en la zona norte de la provincia, busca volver a ponerse de pie mediante el empuje de vecinos y productores de la zona que comprende el área rural de Nueve de Julio, Valle Hermoso y Colonia Victoria. Se trata de un puente sobre el arroyo Piray Miní, en camino de tierra, que desde hace años arrastra problemas en la estructura y que incluso había sido clausurado hace dos años por las autoridades de Vialidad Provincial ante el peligro de derrumbe.
Con impulso de la familia Gruber y productores de la zona, iniciaron la reparación con ingenio y recursos propios, aprovechando la bajante del arroyo y aguardando el apoyo oficial, que les evite el aislamiento.
En el corazón de Valle Hermoso, allí donde la selva se funde con el sudor del colono, el espíritu de los pioneros de la Colonia Eldorado parece haber despertado de un largo letargo. Nadie quiere adjudicarse la iniciativa: “Somos productores autoconvocados”, afirman, y lo sustentan en que si bien los hermanos Gruber, del Establecimiento Don Guillermo, son quienes aportan gran parte de la logística e insumos, numerosos vecinos de una u otra manera colaboran para lograr el objetivo de rehabilitar el paso.
“Menos mal que hay gente con capacidad de gestión, era aprovechar el momento oportuno de sequía para resolver problemas y sin preguntar quién paga. Así ya se está reparando la base del pilar sur del desvencijado ‘Cuatro Puentes’ sobre el Piray Miní, para lo cual canalizaron el curso del agua mediante montículos de grava que se colocaron allí”, comentaron a PRIMERA EDICIÓN.
En la misma línea, detallaron que “esas acciones realizadas permitieron verter el hormigón sin que sea ‘lavado’ por la corriente. Una vez hecho el nuevo pedestal, se elevará con varios gatos hidráulicos toda la platea hundida hace más de quince años, de este puente que fue reparado por última vez en 1992 y que fuera construido cuando Misiones era aún Territorio Nacional, por la Comisión de Fomento de la Colonia”.
Aclararon que “la intervención la realizamos porque no queremos que el puente se caiga del todo, ya que significaría años de espera por una obra nueva. Así que se aprovechó la sequía, el bajo caudal del Piray Miní. Se invirtieron unos cuantos millones ya con el hormigón vertido días atrás”.

No aislarse
Insistieron en que “el tema es no quedar aislados. Imagínense que si no funciona más el puente hay que hacer unos 25 kilómetros de rodeo para salir o ingresar por el otro extremo. Entonces, que siga es crucial para los vecinos. Quizá aquel ciudadano que vive en algún lugar donde no hay un curso de agua que deba trasponer a diario no sepa lo que es, pero es sumamente complicado vivir así”.
“Desde hace años se pide que lo reparen y hace dos que las autoridades pusieron montículos de tierra para impedir el paso y junto a Vialidad Provincial lo clausuraron. Esa tierra duró hasta que la gente se olvidó, la lluvia lo corrió… Hubo una creciente muy grande en el Día de la Virgen, fue extraordinaria, hacía 20 años más o menos que no se daba, y eso terminó de desmoronar gran parte del puente”, recordaron.
Una de las particularidades que posee el puente es que “no es arrastrado por la corriente porque son pasarelas, es decir, muy bajito, entonces el agua pasa por encima cuando hay una creciente importante. Sin embargo, el problema son los troncos y ramas que se pueden quedar atascados y hacen un efecto de represa que obliga a las bases a realizar un esfuerzo mayor para mantenerse en pie. Con el paso de los años eso se va deteriorando, por la erosión propia del terreno, con las subas y bajas del nivel del arroyo”.
“El tema es que justamente son dos municipios los que más deberían intermediar, gestionar para que esto pueda solucionarse: Nueve de Julio y Colonia Victoria, pero principalmente Nueve de Julio, porque está a unos cuatro kilómetros del lugar, mientras que Colonia Victoria a unos 20”.
Con mucho ingenio y sin esquivarle al trabajo
Uno de los vecinos y productores de la zona del “Cuatro Puentes” se refirió a esta movida que busca rehabilitar el puente sobre el Piray Miní en la zona productiva y dijo que “es para aplaudir la iniciativa de estos tres hermanos Gruber. Son propietarios de un aserradero y muy activos. Son socios fundadores de la industria maderera acá en esta zona y tienen actualmente setecientos empleados, generan energía eléctrica, tienen fábrica de viviendas, frigorífico, crían animales, son polirrubro”.
Agregó que “me sorprendió ver a uno de ellos, de casi setenta años, paleando a la par de los trabajadores en la base del puente y dando directivas, son muy, muy hábiles en ese aspecto, muy ingeniosos”.
Recordó un hecho que refleja el ímpetu de los Gruber y relató que “hace unos años no pudieron traer una grúa para instalar una caldera que necesitaban, entonces decidieron elevarla doce metros, con la técnica de los egipcios, como supuestamente se hicieron las pirámides, llevando tierra alrededor para ganar en altura. Así la levantaron con gatos hidráulicos, no con palancas ni grúa. Es increíble, realmente para admirar, el potencial que tiene el industrial misionero”.
Indicó que “el lunes último estaban juntando firmas para solicitar al Gobierno que repare el puente, que interceda porque es el momento de aprovechar que hay sequía, porque después lloverá más con la llegada del otoño y será más complejo trabajar, porque los costos se irán más arriba”.






