La comunidad educativa de la EPET N°1 vivió una jornada de fuerte conmoción luego de que un estudiante se lesionara con un revólver que habría empuñado durante el recreo. El hecho activó de inmediato los protocolos de actuación y encendió las alertas en torno a la salud mental adolescente y la prevención de conductas de riesgo.
Esta mañana en el programa El Aire de las Misiones que se emite por FM 89.3 Santa María de las Misiones, entrevistaron a Natalia Falcone, referente de la Comisión para el Abordaje Integral del Suicidio (CASI), quien detalló cómo se desplegó el operativo institucional desde el primer momento.
“Desde el minuto uno se pusieron en marcha todos los mecanismos que están pensados, todo el protocolo, y intervinieron todos los organismos comprometidos en este trabajo”, afirmó.
De acuerdo a lo informado, tras el hecho intervinieron la Policía y los servicios de emergencia de salud pública, que asistieron al joven en el lugar y lo derivaron para su atención médica. Paralelamente, dentro del establecimiento se activó el protocolo específico para la contención de la comunidad educativa.
“Se trabajó en el momento para atender y derivar, pero también para contener. Ayer mismo se puso en marcha todo lo que es el protocolo dentro de la escuela, que tiene que ver con dar contención a los docentes, a los alumnos y a los padres”, detalló Falcone.
En el establecimiento comenzaron a intervenir equipos de Educación, del área de Políticas Estudiantiles y del Consejo General de Educación a través del Gabinete Psicopedagógico Interdisciplinario (GPI). “Estamos trabajando con los docentes, con los alumnos, y vamos a continuar. La idea es tratar de contener, de acompañar, de brindar apoyo a toda la comunidad”, remarcó.
El riesgo del “efecto contagio”
Uno de los puntos que más preocupa ante este tipo de situaciones es el posible impacto en otros adolescentes. Falcone fue clara al respecto: “Siempre que ocurre un hecho así, impacta de manera diferente en todas las personas. Es un efecto de shock para quienes lo ven o escuchan”.
Y advirtió: “En alguien que esté atravesando una situación difícil, puede disparar alguna conducta de riesgo. Por eso estamos muy atentos y brindando herramientas para poder estar presentes, contener y acompañar”.
Según explicó, este tipo de episodios “disparan mucho temor, ansiedad, fantasía”, por lo que el trabajo no se limita a las primeras horas. “Sobre todo durante este primer mes va a haber una serie de acciones en la escuela. El protocolo no termina esta semana”, afirmó.
Consultada sobre si el contexto del inicio de clases o celebraciones estudiantiles pudo haber incidido, Falcone evitó referirse al caso puntual, pero remarcó un concepto clave: “La temática del suicidio siempre la tenemos que pensar como multicausal, no hay una sola causa”.
“Influyen factores individuales, familiares, sociales y comunitarios. Siempre hay que mirarlo desde una mirada contextual: qué está pasando en la familia, en la comunidad y en la sociedad donde esa persona está inserta”, sostuvo.
En ese sentido, confirmó que el joven se encuentra siendo atendido y que su familia también recibe acompañamiento. “Es una atención que se le brinda a todo el entorno, no solamente al chico. Tenemos que dar herramientas y sostén a todos”, indicó.
Más de 300 intervenciones preventivas
La referente de la CASI subrayó que el trabajo preventivo ya se viene realizando en las escuelas de la provincia desde hace más de un año. “Venimos trabajando muchísimo con el sector educativo y con toda la comunidad para visibilizar que hablar de este tema es importante”, expresó.
Según detalló, el Ministerio de Educación, a través del área de Bienestar Estudiantil, realiza cientos de intervenciones preventivas al año. “Hay más de 300 o 400 intervenciones que no son después de que pase algo, sino previas, cuando algún alumno o docente manifiesta que hay una situación de riesgo y se activa el protocolo”, explicó.
Para Falcone, uno de los avances más importantes es que hoy “hay un circuito de interacción intersectorial comprometido”, que permite actuar con rapidez y evitar la desinformación. “Los mecanismos se activan rápidamente para que no se generen rumores ni una sensación de pánico que sería contraproducente”, sostuvo.
Qué señales deben observar las familias
En medio de la conmoción, muchas familias se preguntan cómo detectar a tiempo una situación de riesgo. En su charla con 89.3 Falcone ofreció algunas pautas claras: “Es importante reforzar los vínculos, estar cerca, poder hablar y observar cualquier cambio de conducta abrupto”.
Entre las señales de alerta mencionó:
- la irritabilidad
- el aislamiento,
- cambios en los hábitos de sueño o alimentación
- ausentismo escolar o modificaciones marcadas en el comportamiento
“Puede ser que una persona sea retraída, pero si vemos algo diferente que nos llama la atención, hay que acercarnos. A veces los adolescentes requieren que les manifestemos que estamos disponibles”, afirmó la funcionario agregando que “saber que los escuchamos, que estamos atentos, es clave para que puedan expresar su malestar”.
Acompañamiento sostenido y nuevos espacios de apoyo
Además del trabajo específico en la EPET 1, la referente de la Comisión para el Abordaje Integral del Suicidio adelantó que se implementarán grupos de apoyo y espacios de psicoeducación para personas que atraviesan crisis vinculadas a la conducta suicida y para sus familias en distintos puntos de la provincia.
“La situación está contenida. Estamos acompañando y brindando todos los apoyos a través de los distintos organismos que forman parte de la comisión”, finalizó Falcone.








