Tras el discurso del intendente Leonardo Stelatto en la apertura de sesiones ordinarias, la oposición en el Concejo Deliberante de Posadas marcó diferencias, con un eje central en la transparencia y el acceso a la información pública.
El concejal Pablo Argañaraz (La Libertad Avanza) puso el foco en lo que considera una deuda estructural de la gestión: la falta de información completa sobre el balance municipal. Si bien reconoció que el discurso mantuvo la línea de años anteriores, con un repaso de obras y una referencia a la caída de recursos, sostuvo que el punto crítico pasa por el control del gasto.
“Yo le daría un poco más de transparencia a la utilización de los recursos”, afirmó en diálogo con PRIMERA EDICIÓN. Señaló que, aunque el Tribunal de Cuentas califique al municipio como transparente en términos porcentuales, los pedidos de informes realizados durante años por distintos concejales no han tenido respuesta.
Argañaraz fue contundente al advertir que el balance municipal “se presenta incompleto hace años” ante el Concejo Deliberante. “Es imposible analizar un balance sin tener la información. La Carta Orgánica es clara: el balance, es decir en qué se gastó la plata del posadeño, tiene que estar a consideración del Concejo y con toda la documentación respaldatoria”, remarcó.

El edil sostuvo que no se trata de una postura “con mala intención”, sino del ejercicio del rol de control que corresponde a la oposición. “Después tengo que ir a los barrios a explicarles a los vecinos en qué se gastó la plata que aportaron todos los meses. No quiero ser malpensado, entiendo que son profesionales, pero quiero verla”, insistió.
También recordó que acompañó la mayoría de los presupuestos municipales en los últimos años, salvo el del año pasado cuando se incorporó una nueva tasa que -según consideró- no era oportuna en un contexto económico complejo. “Generalmente acompaño los presupuestos, pero después, cuando llega el momento de analizar el balance, nos encontramos con que falta información”, señaló.
Argañaraz consideró “peligroso” que el balance pase por el Concejo “como si fuera una escribanía” y reiteró que este año no debería repetirse esa situación. “Estamos para trabajar y aportar, no para poner palos en la rueda, pero sí para controlar. Y para eso necesitamos la información completa”, subrayó, aunque reconoció que en conversaciones privadas el intendente manifestó intención de mejorar ese aspecto.
También desde el bloque LLA, la exradical Valeria Gómez de Olivera cuestionó aspectos de la gestión, particularmente en materia de servicios públicos y estructura administrativa. Señaló que presentaron una nota solicitando el organigrama municipal actualizado para conocer cómo está compuesta la estructura tras los cambios anunciados.
Además, se refirió a la denominada “tasa de barrido y limpieza”, que comenzó a aplicarse este año y que -según dijo- generó quejas entre los vecinos. “Generalmente las tasas deben responder a un servicio concreto. Hasta ahora lo que escuchamos son reclamos porque no ven reflejado ese servicio en los barrios”, expresó.
Olivera también hizo hincapié en los reclamos por el servicio de agua potable y las denuncias ante el EPRAC por facturación elevada. Anticipó que este año insistirá en proyectos vinculados al control de servicios públicos esenciales, como agua, energía eléctrica y transporte urbano.
En la misma línea crítica, la concejal Judith Salom (UCR) calificó el discurso como “mesurado”, pero sostuvo que la ciudad muestra “dos realidades muy diferentes”. Cuestionó el estado de ciclovías en avenidas principales, la accesibilidad al sistema de boleto electrónico -que requiere teléfono celular- y las limitaciones del centro municipal para atención de personas con autismo.
También planteó que, ante la falta de recursos, es necesario establecer un orden de prioridades y advirtió que el municipio “delegó demasiadas responsabilidades en el vecino”, mencionando poda de árboles, luminarias y obras de accesibilidad.
De esta manera, mientras el oficialismo destacó continuidad de obras y sostenimiento de servicios, la oposición centró el debate en la transparencia del balance y el control del gasto, un tema que promete ocupar un lugar central en la agenda legislativa 2026.



