En un contexto de inflación persistente y fuerte suba en los precios de la carne y el pollo, el huevo se consolida como una de las principales alternativas en la mesa de los misioneros. No es solo una cuestión de bolsillo, aunque el bolsillo pesa: hoy se pueden comprar tres maples -90 unidades- por un valor similar o incluso menor al de un kilo de carne. Y eso, en tiempos de inflación persistente, redefine consumos.
Desde el sector avícola confirman que el cambio es real. Argentina atraviesa uno de los niveles más altos de consumo de huevo a nivel mundial, una tendencia que no responde únicamente al precio sino también a un giro cultural.
“Se han caído muchos mitos”, explicó en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, Sergio Uhrig, gerente comercial de Huevo Campo en Posadas. Durante años el huevo cargó con prejuicios nutricionales que hoy la ciencia desarmó. “Es un producto de muy alta calidad proteica. Siempre digo que es el alimento más completo que puede haber. De un huevo nace una vida. ¿Qué le falta a un pollito cuando nace? No le falta nada”.
El argumento combina nutrición y economía. Porque si la carne se disparó, el huevo todavía resiste. “Hoy usted está comprando tres maples, es decir 90 huevos, por ni siquiera un kilo de carne. Y hay que comer 90 huevos, mientras que un kilo de carne se consume en un rato”, graficó.
Precios actuales y posible ajuste
Actualmente, el maple se comercializa entre $4.000 y $4.500, dependiendo del tamaño y la oferta vigente. En el caso de compras por volumen, hay promociones de tres maples desde $11.500, otras a $13.500 y $14.500.
Sin embargo, el mercado podría mostrar pequeños ajustes en breve.
El huevo es un producto estacional que siempre se manejó por oferta y demanda. En primavera y verano la producción es mayor y eso tiende a moderar precios. Pero hacia fines de febrero y marzo la producción baja a nivel nacional y el mercado empieza a reacomodarse.
A eso se suma el contexto general. La inflación no se detuvo: subieron la energía, los insumos y todo lo vinculado a la producción. “Es probable que en las próximas semanas recupere algo de precio, pero no será un aumento exagerado”, anticipó Uhrig.
La comparación histórica también ayuda a dimensionar el momento. Hace ocho meses un maple se vendía entre $6.000 y $7.000, y hubo períodos en los que tres maples llegaron a costar $18.000. Hoy, asegura el empresario, el precio está “muy deprimido”.
“Realmente está barato. Hay que aprovecharlo”, sostuvo.
Semana Santa y mayor demanda
El calendario también juega. Con la Cuaresma y Semana Santa en el horizonte, el consumo suele intensificarse. “Es la época donde mayor consumo existe en Argentina. En Navidad o Año Nuevo no se consume tanto huevo; se consume más cerveza, vino o lechón. Pero en Semana Santa aumenta la demanda”, señaló.
Actualmente el sector atraviesa un pequeño bache de stock por la alta demanda, aunque se prevé regularización inmediata. “Hoy estamos prácticamente sin nada, pero mañana ingresan camiones y se normaliza el abastecimiento”, indicó.
El contexto económico no es un dato menor. La producción también sintió los aumentos en energía y alimentos balanceados. Aun así, el precio del huevo se mantuvo competitivo frente a otras proteínas. El año pasado, además, el sector enfrentó otro desafío: el ingreso irregular de productos extranjeros en la zona norte de Misiones.
Hubo momentos -entre agosto y septiembre- en que el mercado se vio invadido por huevos que no pagaban IVA, controles bromatológicos ni tasas municipales, lo que generaba una competencia desleal. Hoy la situación está más tranquila, aseguró.
El huevo tiene otra particularidad: atraviesa todos los sectores sociales. Quien tiene mayor poder adquisitivo lo elige por salud y calidad nutricional. Quien tiene menos recursos lo incorpora por precio y rendimiento. No hay segmentación clara.
Es, en definitiva, una proteína que logró combinar valor nutricional, accesibilidad y estabilidad relativa en un escenario donde otras opciones se volvieron más difíciles de sostener. En tiempos donde cada compra se mide, el huevo no solo compite: gana espacio.



