La Diócesis de Posadas se prepara para una nueva edición de la Colecta Cuaresmal Solidaria, que este año se realizará el sábado 14 y domingo 15 de marzo, durante las misas en todas las parroquias. Lo recaudado será destinado a la construcción y refacción de viviendas sociales a través de Cáritas Diocesana.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el padre Alberto Barros, vicepresidente de Cáritas Posadas, explicó que esta iniciativa lleva casi 25 años realizándose y que busca ser mucho más que una ayuda económica: “Pretende ser un gesto comunitario en el marco de la Cuaresma, un gesto de conversión y transformación interior que nos acerque más a Jesús, que optó con un amor preferencial por los más pobres, débiles y sufrientes”.
“Es necesario volver a leer el Evangelio”
El lema elegido para este año retoma una expresión del Papa León XIV, del documento Dilexit Nos, que comenzó a escribir el papa Francisco y fue completado por su sucesor.
“Es necesario volver a leer el Evangelio. No es posible olvidar a los pobres”, es la frase que acompañará la campaña.
Barros explicó que esa expresión surge en un contexto donde los Papas manifiestan su preocupación por sectores de la Iglesia que, por prejuicios ideológicos o económicos, descuidan el servicio a los pobres.
“Es una incoherencia querer seguir a Jesús olvidando a los sufrientes. El amor a los pobres está en el centro de la fe cristiana”, subrayó.
Y agregó: “A veces corremos el riesgo de enfrascarnos en cuestiones ideológicas o posturas económicas que son abiertamente opuestas al cuidado de los últimos. No estamos exentos de que nos pase”.
Una colecta que construye casas
La colecta se realizará durante las celebraciones del 14 y 15 de marzo. El sacerdote recordó que el año pasado se recaudaron más de 25 millones de pesos, lo que permitió construir 21 viviendas completas y realizar varias refacciones.
Sin embargo, aclaró que el espíritu de la campaña no se reduce al monto económico: “Obviamente cuanto más tengamos, más se puede construir. Pero no ponemos el acento en la cantidad de dinero sino en el corazón y la actitud. Cada uno desde lo que pueda, desde lo que su conciencia le indique”.
En ese sentido, señaló que suele haber contrastes entre comunidades: parroquias con pocos recursos que aportan con enorme generosidad y otras con mayor disponibilidad económica que recaudan cifras muy bajas.
“Ahí hay que volver a leer el Evangelio”, afirmó con firmeza.
Solidaridad en tiempos de individualismo
Consultado sobre cómo se vive hoy la solidaridad en un contexto económico complejo, Barros sostuvo que el pueblo sencillo sigue siendo solidario, aunque reconoció que el individualismo y la indiferencia también avanzan.
“Tenemos una Iglesia latinoamericana con una fuerte raíz solidaria. Pero no estamos exentos de las tentaciones de la avaricia, del ‘sálvese quien pueda’, de la indiferencia ante el que sufre”, señaló.
Y fue más allá: “Vivimos tiempos donde hay un embate cultural que quiere instalar que la solidaridad y la justicia social son aberrantes, y que lo heroico es ser individualista. Eso es al revés. El individualismo es deshumanizante y cruel. La solidaridad nos engrandece como sociedad y como cristianos”.
El sacerdote recordó además que toda la Sagrada Escritura muestra a un Dios que escucha el clamor de los oprimidos: “Oí el clamor de mi pueblo, escuché sus gritos de dolor, conozco sus sufrimientos, he bajado a liberarlo”, cita el libro del Éxodo. “Ese es nuestro Dios. Lo traemos al hoy”, enfatizó.
Juventud y búsqueda de identidad
Durante la entrevista en la 89.3 también se abordó un tema diferente: el fenómeno de adolescentes que se identifican con animales, conocidos como “therians”.
Barros descartó que la Biblia aborde este tipo de situaciones y consideró que se trata de “interpretaciones forzadas”.
“Son fenómenos que cada tanto aparecen en el mundo adolescente. El adolescente está en búsqueda de identidad y sentido de vida. A veces esas búsquedas se encaminan mal, y también somos responsables los adultos y los contextos culturales que ofrecemos”, reflexionó.
En ese punto volvió a enlazar el tema con la solidaridad: “Cuando a los chicos se les propone trabajar en temas solidarios, se reenganchan porque quieren hacer algo que valga la pena. Cuando no encuentran sentido, surgen cosas que así como aparecen, desaparecen”.
Finalmente y de cara a la colecta del 14 y 15 de marzo, el mensaje es claro: no se trata solo de colaborar con dinero, sino de asumir un compromiso concreto con los más vulnerables.
“No podemos dejar que nos gane el individualismo. Somos hermanos. No podemos olvidarnos del otro”, concluyó.



